Todo es cuestión de voluntad

Día 29, Lectura de la Biblia en un año, Éxodo 35-38.

Dr. Luis Gomez

Vinieron a mi mente tres principios importantísimos no solo para la vida sino para el ministerio. Uno, la vida y el ministerio es mejor cuando se trabaja en equipo. Dos, la vida y el ministerio es mejor cuando entendemos que todos podemos hacer algo. Por último, he llegado a aprender que en esta vida Dios no nos ha puesto frente a algo difícil e imposible para hacer, pues todo es cuestión de voluntad.

Algunos son aficionados a creer que todo lo que pasa a nuestro alrededor lo determina la mente. Por ejemplo, Norman Vincent fue el iniciador de la filosofía del pensamiento positivo. Él sostenía que nada pasa en la vida de alguien si no ha sido determinado antes en la mente. No estoy totalmente de acuerdo con esta forma de pensar porque viola el concepto de los sentimientos naturales del ser humano, como el dolor, el amor, el miedo, la angustia, etc. Sin embargo, si uno tiene una forma de pensar positiva, esto conectado con una actitud positiva, nos lleva a aceptar que si todos trabajamos en equipo, todos podemos hacer algo, por lo tanto, todos somos importantes y participantes de lo que se hace.

Trabajar en equipo es beneficioso pero requiere de un costo. Significa por un lado reconocer que todos somos diferentes y que tenemos diferentes habilidades pero también debilidades. Cuando hay una obra que hacer, alguien tendrá que tomar la responsabilidad de liderar no solo el proyecto sino al equipo de trabajo. Los miembros del equipo además deben aceptar la guía de alguien y someterse a esa dirección con voluntad y cooperación. Cuando se tiene una actitud positiva, humilde y consciente de que lo que se hace no es para sobresalir, ni para beneficiar a uno solo sino que el trabajo se hace para agradar a quien le ha ordenado hacerlo. En esta parte, es necesaria la estrategia de saber confrontar y saber confirmar. En un trabajo en equipo debe haber reconocimiento del buen trabajo, estímulos cuando se hace bien, pero también llamar la atención cuando se trabaja o se actúa mal. Esto último requiere de carácter, sabiduría, amor y firmeza.

Lo maravilloso es que Dios ha hecho a cada ser humano diferente de los demás. Somos diferentes para que nos necesitemos y nos complementemos. Pensando en los dones espirituales, la Biblia dice que Dios ha dado por lo menos un don espiritual a cada uno, y esto es según él lo ha decidido. Pero, desde el momento que nacemos, Dios ha dotado a cada uno de una habilidad natural. Todos podemos hacer algo, y eso nos hace importantes y necesarios. Piense por un momento en los miembros de su cuerpo, ¿hay un miembro que usted cree que no sirve para nada? Según usted, ¿cuál es?. Dios es perfecto, y si a usted lo hizo como es, usted es perfecto, y cada miembro tiene algo que hacer en su cuerpo. Puede ser decorativo, creativo, complementario, o fundamental. En la vida, en la sociedad, en la escuela, en la comunidad, en la familia y en la iglesia, usted tiene algo que hacer y puede hacer. ¿Qué puede hacer para cada una de las entidades ya mencionada? Recuerde, todo está en la mente, no se subestime, piense correctamente, tome una actitud correcta y de gracias a Dios que en la unidad esta la fuerza y en la diversidad esta la belleza. Todos somos importantes porque todos podemos hacer algo y eso es trabajar en equipo.

Todo es cuestión de voluntad. Aquí termino. Lo anterior es una lectura análoga y aplicada de los capítulos 35 al 38 de Éxodo. Es sorprendente lo que se puede hacer cuando hay voluntad. Cuando se quiere, todo se puede y cuando se quiere hasta lo más difícil viene hacer fácil y gratificante. Moisés es el líder humano que da a conocer el proyecto de Dios quien no solo da el diseño sino también a los maestros que harán la obra del Tabernáculo de reunión con todos los utensilios. Dios no les envía el dinero del cielo literal y milagrosamente en una caja especial. Lo más importante para Dios es alcanzar su propósito eterno: formar un pueblo santo que lo adore y lo de a conocer al mundo entero. Así que, el tabernáculo es una parte de su proyecto, él puede hacerlo con sus manos en un segundo, pero el pueblo no aprendería. Es por ello que, capacita a los maestros (35:31-36:1), pero quiere que el pueblo aprenda a trabajar en equipo, a entender que todos pueden hacer algo, pero que es necesario tener voluntad.

Cuando se entiende estos tres principios en cualquier lugar donde se este, todo lo que se haga será mejor y todos los que lo hagan se sentirán mejor y todos los que lo vean hablaran mejor. Dios dijo a Moisés que motivara al pueblo a ofrendar para la construcción de este tabernáculo. Fue tanta la voluntad y la disposición del pueblo que Dios le dijo a Moisés que impidiera traer más ofrenda, ya había suficiente (36:4-7). Esto es maravilloso, cuando se fusionan estos tres principios en el ministerio de la iglesia, en las tareas del hogar, en las responsabilidades del trabajo, en el proyecto de la escuela, en los anhelos de la comunidad, siempre salimos ganando más que lo que dimos.

Vea la vida con una actitud positiva, recuerde que lo más importante no es lo que usted lo que a usted le da la vida sino lo que usted da. Comience hoy mismo haciendo todas las cosas con voluntad y eso le traerá el mejor de las recompensas en esta vida, satisfacción.

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Abuso por ignorancia o por interés

Día 27, Lectura de la Biblia en un año, Éxodo 30-31.

Dr. Luis Gomez
Este día lunes estoy escribiendo el comentario de los capítulos que leí ayer. Me fue difícil escribirlo, aunque la lectura la hice ayer domingo y encontré dos aspectos interesantes que se deben entender en estos dos capítulos, sobre el aceite de la unción y el guardar el día sábado. Sin embargo, me quedare solo en uno, para comentar un poco sobre el uso y el abuso que se da con el aceite de la santa unción.

Se resalta, se menciona y se repite “el aceite de la unción” el cual tiene un significado bíblico y único para dos ocasiones súper importantes en el desarrollo del plan eterno de Dios para la humanidad. Uno era para la consagración del sacerdote que estará a cargo de pastorear a su pueblo. El otro cuando era ungido, escogido alguien para ser rey de su pueblo Israel. Y hay un tercer uso que se da en la Biblia, cuando hay un enfermo con enfermedad delicada. La Biblia dice en Santiago 5:13-17 que llamen a los ancianos de la iglesia para orar por el enfermo y ungirlo con aceite. Pero también, hay un cuarto uso, en este caso es simbólico y muy espiritual, pero nade que ver con el sensacionalismo.

Pensemos un poco sobre el propósito, ocasión y los efectos de una unción con aceite. Para comenzar, el aceite de la santa unción tenía el propósito de consagrar “apartar” a quien era ungido, en el primer caso, el sacerdote y sus hijos, todo el tabernáculo y los utensilios, porque todo era apartado para usos sagrados, santos. El aceite no tenia ningún poder, simplemente era un ceremonial. No tenia ningún efecto milagroso, señal o poder. Ninguno era más fuerte física o espiritualmente solo por haber sido ungido, pero si le ponía en una posición de alta responsabilidad, vivir apartado, en santidad para agradar a Dios. Hoy se utiliza en algunos casos para dedicar un templo, una casa, un carro, un equipo de sonido para la obra de Dios, pero se derrama aceite sobre esto, sino que simplemente se ora a Dios donde es dedicado o apartado para el servicio de Dios. Nada milagroso puede hacer un carro, una casa, una banca o un micrófono solo por el hecho de haber sido ungidos o apartados.

Cuando un rey era ungido por el profeta, en este caso, pensemos en David. La Biblia dice que Samuel lo ungió “escogió, aparto, consagro” como el próximo rey de Israel, pero David siguió en su vida normal, como pastor de ovejas, en el campo, llevando almuerzo a sus hermanos, luego fue a la guerra contra Goliat. La unción solo lo aparto para cumplir una responsabilidad que Dios le había dado, pero eso no le dio más poder milagroso, ni autoridad manipulativa, y ni libertad para endiosarse.

De igual manera, la unción de los enfermos en Santiago 5, era un ritualismo cultural-religioso, pero el aceite seguía siendo aceite, sin poder alguno, sin misticismo, ni ceremonial extraño, simplemente es poner un poco de aceite en su frente, orar al Señor, el único que tiene poder para sanar. Y la oración del justo que ungía, y la oración del enfermo que debía creer, tener fe, hace que Dios responda, no por la fe del enfermo, no por la fe del anciano que ora, no por el poquito de aceite que derramo, sino porque Dios decide “en su santa voluntad y presciencia”, sanarlo o no según el plan que tiene para el enfermo. El aceite es simplemente es aceite y la acción de ungir es solo una ceremonial religioso.

Sin embargo, en la actualidad, ha habido y sigue dándose un fuerte, malicioso, y pecaminoso abuso del uso no solo del aceite de la unción sino del significado simple de la palabra Unción. Cuando se abusa del significado llano, simple y literal que Dios le ha dado al aceite de la santa unión en Éxodo 30-31, no solo se comete pecado, porque se mal interpreta la Palabra, sino que hay motivaciones humanas, carnales, de quienes prometen, y dicen que el aceite puede hacer. Por otro lado, hay falsos que en su ambición por poder, fama, y sensacionalismo, se endiosan, y sustituyen a Dios colocándose ellos en su lugar. Atribuyen tanto poder al aceite, y al acto mismo de la unción, que manipulan y engañan y roban a muchos o mejor dicho llevan a la fuerza a la gente a ser ungidos, pues de lo contrario serán maldecidos.

Cuidado, la unión con aceite. En la Biblia son pocas y bien claras las ocasiones en que se usa, y se usan con propósitos definidos que no tienen que ver con agregar poder, milagros, prosperidad, o algo parecido. Y cuando se dice que tenemos la unción del Espíritu Santo es cuando él nos aparta por medio de creer en Jesucristo, el milagro de nacer de nuevo, y llegar a ser hijos de Dios, pero esto lo hace el Espíritu Santo y una vez para siempre. Después la Biblia me dice que lo que debo buscar es ser “lleno o controlado” por El Espíritu Santo (Ef. 5:18) y como resultado, no es hablar en lenguas, tirarme al piso, temblar, hacer cosas desordenas y fuera del uso de mis sentidos. Tener vida ungidas o apartadas por el Espíritu y para el Espíritu es obediencia, entrega, vidas de adoración, unidad, perdón, agradecimiento, deseo por leer y obedecer su Palabra (Ef. 5:19-21), armonía en el hogar, hablando bien unos con otros, honestidad en el trabajo, vocabulario sano y que edifique, etc.

Esto es el significado bíblico el cual se debe conocer para no abusar….

A más alto privilegio, mayor es la responsabilidad, Exodo 21-24

Dr. Luis Gómez

Esto es apenas el comienzo. El pueblo está en el proceso de formalización, aún cuando no han llegado a la tierra prometida donde podrán habitar permanentemente. Sin embargo, Dios ya los escogió como Su pueblo, y la primera responsabilidad es vivir en santidad. Ya les dio el decálogo, o los diez mandamientos con son un extracto de los 623 mandamientos que deben obedecer cada día.

Ser el pueblo de Dios, es el privilegio más elevado que una nación puede tener sobre la tierra, pues sabe que nadie podrá vencerlo, y todo el tiempo contará con la bendición de Dios. Dios peleará por ellos, quien este en contra de Israel estará en contra de Dios, los enemigos de esta nación son enemigos de Dios, y los problemas en que esté Israel le competen directamente a Dios ¿Sobre qué base Dios escogió a Israel como su pueblo? ¿Qué hizo, qué tenía, qué le vio Dios para qué decidiera escogerlo? Deuteronomio 7:7-9 da la respuesta, por amor y lealtad a su Palabra o promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob.

Es importante tomar muy en cuenta dos cosas, la soberanía de Dios al elegir libre e independientemente de todo y el compromiso de lealtad adquirido al hacer un pacto con Abraham, Isaac y Jacob de hacerlos una nación grande y que no solo los bendeciría a ellos mismos sino a todas las familias de la tierra. Dios escogió a Israel por amor porque de este pueblo insignificante, indigno, rebelde y soberbio nacería el Mesías quien traería salvación al mundo entero. Así que, la razón porque Dios escoge a Israel como su nación, es Jesús, quien nace de los judíos.

Sobre esta nación podemos decir algunas cosas. Su extensión territorial y población a pesar de ser pequeña, sin embargo Israel está entre los países más poderosos del mundo. A cualquier país que llegue un judío, pronto se convierte en rico o millonario. No hay como el orgullo y la altanería de los judíos pues se jactan de ser descendientes de Abraham. Hay personas que dicen, les hubiera gustado nacer en Israel para ser judío, descendiente de Abraham. La verdad es que, ser parte del pueblo de donde nació Jesús, es un privilegio. Pablo se sentía orgulloso de ser judío, y todo judío se eleva cuando revela su nacionalidad.

Sin embargo, a más alto privilegio, mayor es la responsabilidad. Dios, les escribió más de 623 mandamientos para que los observaran, guardaran, obedecieran y vivieran todos los días de su vida como parte de su identidad, pueblo santo de Dios. Es por ellos que, después de los 10 mandamientos, el capitulo 21, 22, 23,24, están repletos de leyes, estatutos y mandamientos en detalle. Cuando uno lee todo esto, de inmediato cree que esto es demasiado, y es imposible que los cumpliera. No obstante, se debe reconocer que Dios estaba vigilando que los cumpliera, y ya de antemano estableció el castigo o la responsabilidad de retribución o restitución.

Algunas leyes solo pedía restituir lo robado, dañado o afectado. En otros casos, la ley pedía retribuir con dos, tres, cuatro y hasta cinco tantos más después de lo restituido. Por ejemplo, si una persona robaba un buey y lo degollaba o vendía, el malhechor debía pagar cinco bueyes. El principio es este, nadie debía desobedecer o quebrantar una ley, porque para todas había castigo y obedecerlas era la señal clara de un pueblo santo. Y como dije, esto apenas es el comienzo, hay una gran cantidad de leyes que faltan que Dios se las dé a conocer. Lo interesante es que todas las leyes, Moisés las iba escribiendo, enseñando y exigiendo de todo judío. ¿Le gustaría haber nacido siendo judío? Es un privilegio pero es mayor la responsabilidad.

Esto es maravilloso, sin ser descendientes de Abraham, sin ser parte del pueblo judío, sin pertenecer al pueblo escogido de Dios para bendecirlo pero exigirle santidad y obediencia, hoy, nosotros somos parte del nuevo pueblo de Dios, de la Iglesia comprada con la sangre de Cristo. San Pablo en Efesios 2:11-22 dice que Dios formó su nuevo pueblo de dos pueblos que no eran pueblos, y en 1 Co. 12:13 dice que ese pueblo es el Cuerpo de Cristo, a la cual Jesús le puso por nombre Iglesia en Mateo 16:17-19, y en 1 Pe. 2:9 lo describe de la misma manera como describió a Su pueblo Israel.

Ahora mí querido hermano y hermana, somos parte del Pueblo de Dios, “GLORIA A DIOS” somos gente santa, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Somos los hijos de Dios (Jn. 1:12), familia de Dios, su pueblo, y ahora, todo el cuidado, las promesas, la protección, el amor, y la bendición de Dios se nos ha prometido a nosotros Su pueblo, la Iglesia de Cristo. Eso sí que es un alto privilegio, ser parte del pueblo de Dios por los meritos de Cristo. Sin embargo, la responsabilidad adquirida por ser parte del nuevo pueblo es mayor. La Biblia dice, sed santos porque yo soy santos (1 Pe. 1:15-16). La Biblia dice, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn. 14:15). La Biblia dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio” (Mt. 28:18). Efesios 4:1, 15, 5:8,15 dice que andemos como es digno de nuestra vocación, como hijos del Dios santo.

Demos honor a nuestro alto privilegio siendo responsable al vivir como lo que somos, hijos de Dios, miembros su pueblo.

Nuestro Dios, es un Dios de detalles

Dr. Luis Gómez Chávez

Reconozco que no soy tan cuidadoso ni detallista cuando es de salir a los campamentos o retiros, porque siempre me falta algo. A veces me falta la toalla, o la pasta, el cepillo de dientes, o solo llevo una playeras, o me falto la calzoneta, o la pijama de dormir, o solo llevo un par de tenis. En fin, siempre olvido algo. Conozco y admiro a un hermano que ha estado en campamentos conmigo que aunque solo son dos días, lleva equipaje completo como para una semana, lleva de todo, hasta las aspirinas para el dolor de muela.

Al leer los capítulos 25 al 27 de Éxodo quedo anonadado al leer la lista de los detalles que Dios da a Moisés para la construcción del tabernáculo. Quedo sorprendido y hasta me canse de leer todos y cada uno de los detalles de esta obra. No se usted, pero es difícil enumerar cada detalle, para cada parte, no se le olvida nada, lo va diciendo en orden cronológico de construcción. Dios es un maravilloso diseñador, arquitecto, creador, y maestro de obras. Es que Dios está preocupado y ocupado por todos los detalles para lo que será su casa, su vivienda, su morada temporal.

Acá esta el principio, cuando algo es importante, ocúpate y preocúpate hasta de los más aparentes e insignificantes de talles porque esto traerá gozo y satisfacción a tu alma. Tome en cuenta el plan y el proceso que Dios está desarrollando, paso a paso, sin equivocarse. Prometió a Abraham hacer de su descendencia un pueblo, una nación grande. Y una nación grande, necesita de un lugar propio donde desarrollarse, desenvolverse y alcanzar los más altos anhelos y metas que Dios les ha dado. La segunda cosa que necesita una nación o un pueblo para ser pueblo seguro y modelo es una constitución que defina su identidad, conducta y comportamiento. Una constitución que declare lo que es, lo hace y lo que hará y como lo alcanzará. Esa constitución es la ley mosaica, el decálogo y los 623 mandamientos que Dios mando a Moisés escribir y al pueblo obedecer.

El tercer elemento que va completando la identidad de esta nación, como un pueblo con todas las de la ley, según la voluntad de Dios, es tener un lugar de adoración, un lugar donde morase o reposase la presencia de Dios. Un lugar donde todo el pueblo reconozca que allí esta Su Dios y que allí se debe adorar. El tabernáculo, es muy importante para Dios y para el pueblo, es parte de su identidad, es el centro de la adoración, es el lugar de concentración, es donde está la presencia de Jehová. Estos son los implementos que lleva: Arca, propiciación, querubines, una mesa de acacia, platos para el pan, candelero con 7 brazos, 3 a cada lado y uno en el centro, el predio donde estará el tabernáculo, cerrado, colores de las cortinas, de que son las cortinas, un altar de madera de acacia, el atrio del tabernáculo, todos los utensilios serán de bronce y aceite puro de oliva machacada para las lámparas que alumbren todo el tiempo.

Yo estoy, sumamente impresionado por el cuidado, la atención, el esmero, y el amor que Dios pone en cada pieza del tabernáculo: tamaño, medida, color, estilo, ubicación, diseño y significado. Realmente, nuestro Dios es un Dios de detalle. A él le preocupan las cosas grandes y las pequeñas. Todo lo que él ha hecho con sus manos, todo lo que Dios planea hacer, todo lo que le pertenece, es importante para él, tan importante que todo el tiempo está pendiente y ocupado en ello. ¿Recuerda lo que dice Mateo 6: 23-33? Si Dios cuida las aves y de los lirios del campo, y cuida cada detalle de ellos, cuanto más cuidara de nosotros que somos sus hijos. Dios te hizo, Dios me hizo, Dios nos hizo con amor, propósito y compromiso. Porque él nos ama y nos hizo con un propósito es que está comprometido consigo mismo en cumplirlo. Y como Dios es perfecto y detallista, él está al cuidado de ti y de mi, de cada detalle de nuestra vida, él siempre está pensando hasta en las cosas que nos parecen insignificantes de nuestra vida, porque para él todo lo que somos tiene significado y valor.

Tú tienes mucho valor, tú vales mucho, Dios está pendiente hasta del dolor que sientes en la esquina izquierda de la uña del dedo pequeño de tu pie izquierdo. ¿Sabías esto? Dios se preocupa y se ocupa de todo lo que a ti te pasa, sientes, necesitas y deseas. [El no se olvida de t[i, todo el tiempo está pendiente de t[i, créelo, esto es verdad, porque tu le importas mucho, te compro con sangre. Lo que debes hacer es darle gloria, alégrate en él, gozarte en él. Dile, gracias Señor por preocuparte y ocuparte de mí. Ahora, Espera en él y él lo hará, eso sí, guarda silencio, no te quejes, no te desesperes, ni te enojes, solo gózate en él, deléitate en él y él lo hará. (Salmo 37:3-7). Salmo 23, Fil. 4:13.

Es necesario confiar

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Desde Éxodo 14 en adelante conoceremos al nuevo pueblo de Israel, con una actitud de intransigencia increíble. Un pueblo que deja muy poco espacio para confiar en Dios y mucho tiempo para desconfiar en Dios. ¿Será justificable la actitud del pueblo, de reclamar a Dios por todo, de exigir a Moisés y de comparar la vida en el desierto con la vida que tenían en Egipto?

Dios, lo que ha hecho con este pueblo es librarlo de la esclavitud de 430 años, cuidarlo día y noche mientras ellos caminan y duermen, proveerles comida y agua para cada tiempo, protegerlos del peligro. El sol para cada día, la luna para cada noche, la protección a diestra y a siniestra. La guía de Moisés y Aarón, la cobertura de un líder de guerra, Josué. Lo mejor de todo, la promesa y el compromiso de Jehová quien es el responsable de su salida, él es el Dios invencible, para quien no hay nada imposible, él va adelante de ellos, va cuidándoles en la retaguardia y desde arriba los guía.

Solo observe las veces que el pueblo hebreo reclama, pelea y muestra su actitud intransigente delante de Moisés lo cual es incredulidad, pecado y esto llega a desesperar a Moisés y puede enojar a Dios. Lo que sucedió en el Mar Rojo es algo que jamás habían visto, y ningún ser humano podría hacerlo, un milagro cual nunca se ha dado después de esta vez. Tanto que María eleva un cántico de gratitud a Dios donde hace un resumen y descripción del poder de Dios. Pero parece que recién terminan de cruzar el mar, y María de terminar el cántico y se olvidaron de agradecer a Dios.

Dice el 15:23 “Llegaron a Mara y no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas”… “Entonces el pueblo murmuró contra Moisés” (v.24) y Dios se las endulzó y allí Dios les dio estatutos y ordenanzas. Ahora murmuran no por agua sino por comida, 16:2 y echan de menos la comida que tenían en Egipto (v.3) “comparan” y Dios les proveyó desde ese día carne de codornices y mana” (v.8, 12,18). Dios les dio reglas para ejercitar la fe y la obediencia, solo recoger para cada día. Mas ellos no obedecieron (v.20) y esto es no confiar en la Palabra y la persona de Dios.

Continuaron el camino y llegaron a Refidim, y no tenía agua para beber, 17:2 “Y altercó el pueblo con Moisés” y le dicen “Danos agua para que bebamos”. ¿Por qué no piden con una actitud de fe, sumisión y gratitud a Dios sino que siempre lo hacen con soberbia, como que si Dios está obligado a atender cada berrinche que hacen? Observe con qué actitud piden agua (v.4). Dios le dice a Moisés que golpee una roca de donde salió agua y el pueblo bebió.

La intransigencia, la terquedad, la soberbia, la desobediencia, la actitud de sentirse con derecho de reclamar, el quejarse, el lamentarse por la vida pasada, comparar lo presente con lo pasado que ha dejado, todo eso es falta de fe en Dios, es no confiar en Dios, es incredulidad, es pecado delante de Dios. Tantos milagros que Dios ha hecho con este pueblo y aun no han reconocido que el Dios que los sacó, que los protege, guarda, alimenta, y libra de todo peligro es más poderoso de todos, que no hay nada imposible para él, y aun siguen siendo desobedientes, soberbios y faltos de fe.

Es natural que se sientan cansados, con sed, y hambre después de caminar tres días, pero eso no justifica la actitud de soberbia, reclamo y su incredulidad. Lo mejor que podían hacer es que con oración, alabanza, gratitud, reconocimiento y obediencia llegaran a Dios y a Moisés rogando por comida, agua ayuda, y Dios con gusto les daría todo.

Hay momentos que entre los hebreos y nosotros no hay mucha diferencia. Con frecuencia nos olvidamos que para Dios no hay nada imposible y confiamos en nuestras propias fuerzas, tomamos decisiones sin consultarle a Él, hacemos lo que no agrada a Dios, gastamos el tiempo y el dinero en lo que no es correcto, pasamos la mayoría del tiempo ocupados en las cosas de este mundo. Eso sí, cuando nos viene la prueba, somos prontos para quejarnos, reclamar, justificarnos, buscar ayuda en otro lado. Al final buscamos a Dios, quien nos da agua, comida, sol, luna, tiempo, ropa, vida, salud, familia, dinero, trabajo, energía, protección, cuidado, etc. sin reclamo, por pura misericordia todos los días con fidelidad.

Todos podemos si queremos

Dr. Luis A Gómez Chávez

Todo está listo para que Dios cumpla lo que prometió, llevar a su pueblo de Egipto hacia la tierra prometida, Canaán, la tierra donde fluye leche y miel. Faraón está haciendo de las suyas con Israel, está cargando de trabajo, fatiga, presión y hasta abuso físico a los hebreos. El pueblo judío a pesar de hacerse fuerte, ya llegó al punto de gemir, clamar, llorar y gritar por ayuda. Dios que todo lo sabe, todo lo escucha y todo lo puede hacer, decide atender al clamor de su pueblo porque está comprometido consigo mismo, pues él se comprometió con Abraham, Isaac, Jacob. Finalmente, durante 80 años ha estado entrenando al libertador de este pueblo, a Moisés. Ha llegado la hora de libertar al pueblo judío.

En los capítulos 4 al 6 de éxodo, Dios hace un llamado a Moisés el cual no puede resistir por mucho que él quiera evadirlo. Dios ha llamado a muchos siervos, y varios de ellos lo han querido evadir poniendo como justificación, razones humanas. Moisés no es la excepción, é respondió así cuando Dios lo llamó para que fuera a Egipto a libertar a los judíos: no creo que me crean (incredulidad) (4:9), no puedo hacer lo que me mandas hacer porque soy tartamudo (incapacidad) (4:10), no quiero ir porque no soy la persona idónea, mejor manda a mi hermano Aarón, él si puede hablar (indisponibilidad)(4:13).

El poner pretextos ante el llamado que Dios nos hace para hacer determinado ministerio, es un problema no solo de autoestima e ignorancia, sino de indisposición por temor o hasta de rebeldía sin sentido. Esto sucede cuando no tenemos un concepto adecuado de quien es Dios, (el que me llama y envía) y un profundo conocimiento de lo que Dios es capaz de hacer (¿Hay algo imposible para Dios?). Moisés dijo, ¿Qué diré cuando me digan quien es el que te manda? Dios le respondió, solo di, “El Yo Soy el que Soy” me ha mandado, significa El Dios que es antes de Abraham y mayor que Jacob, el eterno, a quien nadie puede vencer me ha mandado.

El pretexto que más usó Moisés para no hacer lo que Dios le había mandado hacer es “No puedo” (4:10) (6:12) (6:30). Con frecuencia caemos en el mismo pretexto. Me pregunto, ¿Aun no está capacitado Moisés después de 80 años de entrenamiento que Dios le ha dado para hacer este ministerio? Porque para esto nació Moisés, para libertar al pueblo hebreo de la esclavitud. ¿Acaso no conoce a Moisés Dios? ¿Es falta de fe de Moisés en Dios o poco conocimiento? ¿No era suficientes las apariciones, los llamados, y las señales que Dios había hecho frente a sus ojos (4:3, 6,9) como para que aceptara el llamado sin reparos? ¿Es válido que Moisés siga evadiendo el llamado después de todo lo que ha visto, sentido y hecho? ¿No será que la razón del pretexto es porque se está enfocando en sí mismo y no en Dios?

Con frecuencia se escucha decir, “No puedo” y ¿por qué no puedes? porque no puedo. Esto es como cuando alguien rehúsa comer cierta clase de comida que le ofrecen solo por el hecho de que no le gusta, cuando nunca la ha aprobado. Es la predisposición mental o de la carne es la que se niega a intentarlo. Pablo, considerado pequeño de estatura y con una enfermedad en la cara que podría hasta darle vergüenza, pero él dijo: “Todo lo puedo en Cristo quien me fortalece” (Fil. 4:13). Así que, el problema de Moisés no era si podía o no, el problema de Moisés es que no quería, disposición le faltaba.

Mis queridos amigos y hermanos, desde que Dios nos llamó, él conoce nuestras debilidades y fortalezas, con todo, él nos capacitó para cumplir una asignación específica. Él sabe que podemos hacer y que no podemos hacer y por eso nos ha dado los recursos para que lo hagamos. Sin embargo, el problema mayor es la indisposición o la rebeldía, “no quiero” “No quiero manda a otro” o falta de deseo. Esto lo estamos haciendo todo los días, pero Dios te quiere usar a ti. Es verdad que Jesús dijo, “Sin mi nada podéis hacer”, pero él mismo prometió estar con nosotros todos los días (Mt. 28:20) y si él está con nosotros, todo lo podemos hacer porque no hay nada imposible para Dios.

Así que, el problema no es si podemos o no, sino si queremos o no…. Todos podemos si tan solo queremos….

Dios no se olvida de sus promesas

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Recordar esta verdad no solo nos da fuerza, ánimo y seguridad sino estamos poniendo a prueba nuestra fe en la fidelidad de Dios.

La Biblia dice que después que José murió, también el Faraón que conocía a José y su familia murió. Un nuevo Faraón llegó al poder en Egipto y sin José en el palacio, lo más seguro es que todo iba a cambiar. Por otro lado, el pueblo de Israel, ahora identificado como pueblo hebreo, se ha multiplicado, han crecido en población, poder, riqueza y fuerza. Con todo, ellos comienzan a presentir que los años mozos en tierras egipcias van llegando al final, los buenos tratos y las preferencias hacia ellos terminarán.

Es probable que el pueblo de Israel en 420 años que estuvieron en Egipto, ya han olvidado las promesas que Dios hizo a Abraham, Isaac, Jacob y a sus padres, los hijos de Jacob. José mismo repitió a sus hermanos la promesa que Jacob les dijo, (Ge. 50:24) “Dios ciertamente os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, Isaac, y a Jacob”. Una vez José muere, las riquezas, la población, el estilo de vida de ellos se acomoda al de los egipcios, no hay recuerdo de las promesas y de la relación con Dios.

Lo que los hebreos sospechaban, al comenzar el libro de Éxodo nos encontramos con esta realidad. El nuevo Faraón comienza a sentir temor por el pueblo hebreo porque era mayor y más fuerte que los egipcios. Así que, comenzó con políticas de presión, y trabajo duro con la finalidad de doblegarlos o debilitarlos. Sin embargo, la Biblia dice que más fuerte se hacían y más se multiplicaban (Ex. 1:12). A la presión y dureza de trabajo le suman el castigo y la orden de evitar que viviera todo hijo varon que naciera de los hebreos. Nuevamente, las mujeres hebreas eran más robustas y más fecundas que las egipcias. De manera, que el pueblo se multiplicaba y se fortalecía en gran manera (Éx. 1:20-21).

Con todo, el pueblo no recuerda la promesa de que Dios los llevaría a la tierra de sus padres. Ellos se adaptaron al nuevo estilo de vida olvidándose de la tierra de donde vinieron hacia unos 340 años y que a esta misma Dios le iba a regresar. Pasaron 80 años más para que esto se hiciera realidad. O sea que los siguientes 80 años fueron una esclavitud compuesta de trabajo duro, opresión sin cuartel, angustia insoportable y presión constante por parte de los egipcios. Moisés nació y vivió 40 años como príncipe en el palacio de Faraón y luego otros 40 años en el desierto como pastor de ovejas.

Esto es lindo recordar, que las promesas que hace Dios se cumplen al pie de la letra. Dios nos ha hecho más de 6000 promesas y no olvida ni una de estas aunque pasen 10, 30, 60, 100, 200 o 420 años. Es más, Dios está trabajando con nosotros todos los días, cumpliendo sus promesas aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo, él prometió estar con nosotros todos los días de nuestra vida, eso lo cumple cada día, aunque nosotros no lo reconozcamos.

Prometió una tierra a los hebreos, ahora ha preparado a un libertador, el pueblo ya no aguanta más, esta gimiendo, es el momento que Dios había designado para que Moisés los liberte. 80 años se tomo Dios para preparar al libertador de los hebreos, 80 años tuvo que aguantar el pueblo para que llegasen a reconocer que no podían por sus propios meritos y que necesitan de la ayuda de Dios. Dios, a veces permite que lleguemos hasta el fondo del fracaso porque solo así nos acordaremos de las promesas de Dios.

Un principio fundamental para nuestra vida cristiana. Satanás ataca más cuando nosotros somos fuertes en el Señor. Sin embargo, la promesa de Dios es que siempre estará con nosotros. Y si Dios es con nosotros, quien contra nosotros. La promesa de Dios es fiel porque quien nos la ha dejado es fiel.

No sé cuál es tu situación, opresión, presión, dificultad, dolor o enfermedad en este momento, pero quiero recordarte que no estás solo (a), Dios esta de tu lado, está contigo, solo dile, “Señor te necesito, ayúdame, hago mías tus promesas”. Luego agradézcale por su ayuda, presencia y respuesta. Y termina repitiendo cuantas veces quieras Filipenses 4:13.