Morir para Vivir

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

El hombre aunque la esté pasando mal en esta vida no quiere morir. Es más, muchos están buscando maneras como rejuvenecer y están dispuestos a gastar lo que sea y hace lo que sea con tal de no llegar a viejos, y mucho menos morir. Son millones de dólares los que gasta el hombre por conseguir rejuvenecer su vida, creyendo que con esto podrán alargar un poco más su vida. De acuerdo con Alex Chiu, basado en testimonios, hechos y pruebas, se cree que la gente tiene la habilidad de estar físicamente joven para siempre usando sus nuevos inventos “Los Anillos de la Vida Eterna” y “Los Brazaletes para Pies de la Vida Eterna“.

Morir para Vivir parece ser una paradoja o contradicción según el pensamiento humano, pero bajo el pensamiento divino es el mejor secreto para vivir. Pero, ¿Cómo entender esto? Jesús dijo que si alguno quería ganar la vida, antes debía perderla. San Pablo dijo que para Él, morir era ganancia. Esto, todavía sigue siendo una paradoja no razonable. Que alguien debe morir para vivir, si la lógica dice que para vivir se debe nacer. Por favor, mantenga los dos conceptos en mente, uno es el esfuerzo natural que hace el hombre por vivir más y el enigma de la Biblia que afirma que para vivir se debe morir. Ambos conceptos se resuelven poniéndolos bajo la perspectiva espiritual.

El primero, todo lo que haga el hombre por ganar vida, solo podrá hacer cambios cosméticos, temporales y externos, pero el asunto de la longevidad no depende de esto, sino de la decisión de Dios, quien da la vida y la quita. Además, la Biblia ya ha establecido una ley para la duración de la vida del hombre sobre la tierra. Desde Adán hasta Abraham, la longevidad humana andaba entre los 300 a 1000 años. Desde Abraham hasta David, la longevidad humana 200 hasta los 120 años. Desde David hasta nuestros tiempos la longevidad humana es de 120 hasta los 70 años. De manera, que el Salmo 90:10 determina que la edad promedio de vida de los humanos es de 70 y los más robustos 80 años. Nada puede hacer el hombre por vivir más de lo que Dios ha determinado que viva.

El segundo, la Biblia dice que para vivir se debe morir, “el que quiera salvar la vida la perderá”, este es un concepto espiritual. Ya no está hablando de la vida física, sino la espiritual. Una vez más, esta vida eterna, solo la da Dios a través de Jesucristo. Esta es aun mas imposible que el hombre pueda hacer algo para obtenerla, aun cuando hayan personas, movimientos, organizaciones que si aseguran que pueden obtenerla sin Jesucristo. La Biblia dice que solo en Jesús hay vida eterna (Jn. 3:16), pero que necesita morir al pecado al nacer de nuevo en el acto mismo de creer en Jesús como el único Salvador. En la medida que uno sigue muriendo al pecado, dejando las cosas malas, el Espíritu nos vivifica más.

La mejor fuente de vida, no es la dieta japonesa, ni los brazaletes para Pies de la Vida Eterna y anillos de la vida eterna del Dr. Alex Chiu. Ninguna dieta del mundo puede evitar que los humanos mueran pasados los 100 años. La única manera de vivir más de 100, 1000 y 10,000 años y más es por medio de morir para vivir en Cristo.
¿A qué tengo que morir para poder vivir?

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Incredulidad en la navidad

Dr. Luis A. Gómez Chávez

La incredulidad se expresa a través de la negación, el rechazo, la indiferencia, la irreverencia y el libertinaje. Esto puede darse de manera colectiva en los movimientos u organizaciones o de manera individual donde cada persona decide negar o rechazar a Jesús. Desde el principio de la era cristiana, han existido personas, movimientos y debates que han negado o rechazado al Jesús humano o al Jesús divino. Sí, porque algunos se ha opuesto a la humanidad de Dios y otros a la divinidad de Jesús. Uno de estos movimientos fue el gnosticismo, en versión epurista o estoiquista.

En esta temporada de celebración navideña la incredulidad es expresada abierta o camoflagiadamente, directa o indirectamente, objetiva o subjetivamente, religiosa o paganamente, cristiana o anticristianamente. Se puede cuestionar sobre la fecha, o si la iglesia del primer siglo la celebro o no, pero no se cuestiona el hecho, todos aceptan que en Belén, nació el niño Jesús. La Biblia enseña que quien nació en el pesebre en la ciudad de Belén, es Dios hecho carne (Juan 1:1,14). La incredulidad es una manipulación ejercida por Satanás en contra de la verdad que Jesús es Dios.

Ahora bien, la incredulidad consiste, en negar que el niño que nació en el pesebre es Dios, cuando Fil. 2:5-8 dice que es Dios. Hay movimientos falsos que niegan la Deidad de Jesús, aceptan su humanidad más no su divinidad. También a nivel popular la incredulidad es mayor cuando se celebra el nacimiento de Jesús, pues aunque lo celebran, no creen en él, no lo honran, no lo adoran y no lo obedecen. Aparentan religiosidad o una falsa piedad y luego se dedican al libertinaje. Comienzan con los pretextos sociales, compromisos familiares y terminan desprestigiando su identidad o al mismo Jesús. Otros consideran la navidad de manera religiosa al asistir a una iglesia para contemplar el nacimiento de Jesús pero minutos más tarde dan rienda suelta a sus deseos carnales.

¿No es todo esto, incredulidad? Vea la navidad como la vea, si rechaza a Jesús, aun permanece en la incredulidad. Lo triste de todo es que el único pecado imperdonable es la incredulidad. Todo pecado, por muy grande y grave que sea, Dios lo perdona, pero si una persona no cree que Jesús es Señor, Salvador, y Dios, va directamente al castigo eterno. Celebrar la navidad sin reconocer que el niño que nació en el pesebre, es Dios, es negar el verdadero significado de la navidad. Reconocerlo es creer en él y obedecerlo viviendo apegado a la Biblia, controlado por el Espíritu, lleno del amor de Dios y comprometido con la misión de Jesús. Es así que, lo bueno o malo que usted haga mientras viva, es igual a negar o rechazar a Jesús si no lo reconoce en su corazón. Todo lo que haga para celebrar la navidad, no tiene valor si no está el niño en el pesebre, pero con el niño Dios en el pesebre no vale nada si no se reconoce que quien nació en el pesebre es Dios.

¿Reconocerá que Jesús es Dios o lo negara?

De “don nadie” a influyente

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Oprah Winfrey, la famosa presentadora de televisión que todos conocemos hoy en día. Una de las mujeres norteamericanas más influyentes, poderosa y multi-millonaria del mundo. Cuesta creer que en su niñez la paso muy mal por los maltratos físicos de los cuales era víctima y la extrema pobreza en que vivía. Su pobreza era tal que para hacerse vestidos tenía que usar la tela de los sacos viejos de su padre y recibió su primer par de zapatos a la edad de 6 años. A los 9 años ya había sufrido varios abusos sexuales y a los 14 aborto tras una violación. Fue hasta los 19 años que logro conseguir un trabajo como reportera en una estación de radio y fue a partir de ese momento en que todo cambiaria. Oprah logro de alguna manera superar su infancia traumática y a los 22 años se le presento una oferta para presentar un programa de televisión. Al cumplir los 30 años la estaban contratando para presentar su propio programa matutino “A.M. Chicago”. En pocos meses logro colocar su programa en el primer puesto de popularidad en Estados Unidos.

La Biblia dice en 1 Co. 1:27-28 que Dios escogió lo más vil de este mundo, lo insignificante, lo que no valía nada. Es más, Efesios 2:1 dice que Dios busca a los que están muertos espiritualmente, y los “don nadie” que “no valen nada”, pero que al creer en Jesús, Dios les da un nombre, una nueva identidad, nueva naturaleza, les da un valor muy alto al adoptarlos como sus hijos y espiritualmente llegan a ser los más ricos e influyentes de este mundo (1 Pe. 2:9-10).

Hay personas que poco celebramos porque sirvieron a Dios en silencio y como tal, sus nombres están en anonimato, mas su labor delante de Dios es de gran valor. La Biblia hace referencia de ellos solo para resaltar su labor. Todo indica que su vida se resumió a ese momento de servicio. Hay personajes en la Biblia muy significativos para los propósitos de Dios aunque no fueron famosos ante los ojos de los demás.

Charles Swindoll ha escrito el libro “Historias Fascinantes de Vidas Olvidadas”…. El habla de las personas que no se conocen en la Biblia pues aparecieron solo para hacer solo lo que Dios les ordeno hacer. Dice Swindoll que estos “don nadie” son de: entrega abnegada, enfocados en la misión, actitud armoniosa y alegría contagiosa. Según Swindoll, todos somos unos “don nadie”. Es por ello que Dios quiere que nos consideremos como “don nadie” para que la fama no robe los galardones para aquellos que en el anonimato son fieles a Dios. Son los humildes, los pobres en espíritu, los que no necesitan del aplauso para ser felices porque su mayor satisfacción y remuneración es la risa de satisfacción de Dios por la lealtad de los “don nadie” porque estos son los más influyentes (Jn. 3:30).

El programa “The Oprah Winfrey Show” tiene 20 años y la siguen alrededor de 30 millones de espectadores solo en los Estados Unidos. Sin embargo, esta fama no vale delante de Dios.

Jesus nacio en un pesebre, siendo rico se hizo pobre para influenciar al mundo entero. Hoy de los mas de 7 mil millones en este mundo, mas del 25% ya le hemos recibido en el corazon y ha transfomado nuestras vidas. Jesus es la personas que mas ha influenciado en toda la historia de la humanidad, e influencio y sigue influenciando por que El siendo Rico decidio morir en la cruz por nosotros…. Esta es la historia mas fascinante y poderosa de la humanidad. Esta es la historia central que da vida, valor, sentido y significacancia a la celebracion de la navidad independiente de la fecha, la tradicion, y los conceptos equivocados al celebrarla. La verdad es que Jesus nacio, eso nadie lo puede negar y nosotros los cristianos celebramos el cumpleano de Jesus, que popular y tradicionalmente se le ha conocido como Navidad. Lo importante es proclamar que Dios tomo forma de hombre al nacer en un humilde pesebre de un sencillo meson para dar cumplimiento a las profecias del Antiguo Testamento. Este nino es el que mas ha influenciado. Por eso, bendecimos a Dios y deseamos seguir su ejemplo para influenciar en este mundo.