¡Lo que hace falta hoy!

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

No son los carros porque cada día hay más. No son personas pues ya hay superpoblación. No son delincuentes pues en los últimos 10 años se han reproducido de una manera alarmante. Es más, no es tiempo lo que hace falta pues Dios hizo el tiempo suficiente para las necesidades de cada día. Ni son los edificios, la comida, los animales y el dinero lo que hace falta hoy porque todo eso se puede obtener. Ni es la música, la tecnología, la libertad o la diversión. Entonces, que es lo que hace falta hoy que puede ayudar a la sociedad a ser mejor: son familias modelos a las cuales imitar, admirar y celebrar. Familias responsables, fieles, apegadas y comprometidas con Dios, con el evangelio y con la fe.

Mujeres sumisas a Dios y la Palabra como Sara, Ana, y Rut; hombres temerosos como Abraham, Moisés, Job y Samuel; hijos obedientes como José, Caleb y Daniel; matrimonios comprometidos con Dios, con ellos mismos y con el ministerio como Aquila y Priscila; familias entregadas a Dios como la de Josué y de José y María. Jóvenes sinceros, respetuosos, puros y temerosos de Dios como José; mujeres leales y sensibles como Rut. ¿Qué es lo que tuvieron ellos (as) que los hace dignos de ser admirados, apreciados, celebrados e imitados? Se propusieron ser obedientes a Dios, al llamado, a su identidad y a su misión. Responsabilidad había en cada uno de ellos hacia Dios y hacia su rol delegado por Dios y hacia la misión adquirida por ser hijos de Dios.

Hoy, en pleno siglo XXI como canta Marcos Vidal, “donde estas aquellos jóvenes como los amigos de Daniel, donde están aquellas mujeres y hombre valientes que prefirieron morir antes que negar su fe y todo por amor a Dios”. Hoy hacen falta hombres fieles y de valor, mujeres leales, jóvenes valientes y esforzados, señoritas comprometidas con la fidelidad hacia Dios. Hombres, mujeres, matrimonios, familias decididas por guardarse en pureza e integridad delante de Dios. Pero más que ello, la sociedad en que vivimos con una influencia liberal, tolerante y poca celosa de los valores necesita familias responsables. Responsables en el hogar, responsables en el trabajo, responsables en la iglesia, y responsables en todas sus obligaciones diarias.

Hoy, es necesario que usted sea responsable en lo que piensa, siente, y hace. Responsable en lo que Dios le ha comisionado hacer en el lugar donde le ha puesto. Comienza siendo responsable en las cosas más pequeñas e insignificantes donde tú crees que no es necesario serlo y te darás cuenta que esto trae satisfacción y ejemplo.

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