¿De qué soy Responsable?

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Dios nos ha dado no solo salvación sino que nos ha capacitado para cumplir su voluntad con dones espirituales. El don mayor que hemos recibido de Dios es el Espíritu Santo quien ha venido a morar en nuestro corazón. Es el consolador, la máxima autoridad en asuntos de decisión, dirección, pero cada cristiano debe reconocerlo, obedecerlo y dejarlo que él controle su vida. Con solo este don maravilloso que aprovechemos, es suficiente para ser y vivir diferente. Pero, la misión del Espíritu Santo no solo es animar, guiar, consolar, enseñar, y recordar, sino capacitar a cada cristiano para que cumpla la misión para la cual Dios lo ha salvado.
El conformismo de muchos cristianos hoy es asombroso, uno por no valorar lo que Cristo ha hecho en su vida, dos por falta de amor, agradecimiento y obediencia a Dios, y tres por falta reconocimiento de todo lo que Dios le ha dado. En fin, no hay comprensión de lo que Dios le ha dado para que le sirvan. Cuando se reconoce que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios, y que es para su gloria nos evitamos muchos problemas. Así que, los dones resultan en servicios que expresan viarias operaciones o energías divinas dentro de la Iglesia.
Cada uno, sí cada cristiano, ha recibido por lo menos UN don “carisma” “favor” “habilidad” sobrenatural con el cual puede servir a Dios y edificar a la iglesia. Dios da los dones para beneficio de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (Ef. 4:11-13, Ro. 12:4-5). Cada cristiano tiene la manifestación de la energía, dinamos, y poder de Dios para hacer crecer y desarrollar su obra. Es por ello que, los dones espirituales no son para sentirse superiores que los demás, orgullosos y envanecidos, sino responsable por la edificación y perfección de los santos y bienestar de la iglesia.
Dice la Biblia que el Cuerpo fue hecho “como Dios quiso” “conforme a su sabiduría”, es decir, tanto el lugar como la función de cada miembro es perfecto porque Dios lo hizo y lo ubico con su sabiduría. Lo tremendo es que no hay unidad, satisfacción ni realización en el cuerpo si cada miembro no cumple la función que Dios le ha dado (Ef. 4:16). ¡No hay chance para descansar, conformismo u otra clase de actitudes negativas o poco edificativas! Lo que Dios nos ha dado, no solo es algo especial, sino que es todo lo que necesitamos para tener vidas agradables, y satisfechas. Sin embargo, debemos recordar que todo lo que somos y tenemos pertenece a Dios y el nos lo ha dado para que cumplamos una función específica que no solo glorifique a Dios sino que edifique a la Iglesia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s