Tres grandes verdades

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Todo ser humano, sea hombre o mujer, cristiano o no cristiano, debe saber estas verdades. Hay una guerra que defender, un pueblo que representar y Un Dios a quien creer. ¿Quién no tiene lucha, dificultad, o guerra en su vida? La guerra no sabe de tiempo, sexo, edad, ni lugar. Estas pueden ser guerras psicológicas, espirituales y emocionales. ¿Quién puede negar que su familia perteneció a un pueblo o grupo de personas identificadas por nacionalidad, raza, cultura y costumbres? ¿Quién de los seres humano, consciente o inconsciente no sabe que existe Dios? Aun los así llamados ateos, niegan a Dios lo que significa luchar contra la existencia de Dios.

Sin embargo, me quiero referir a los cristianos. La Biblia dice que todos los días libramos una batalla y vivimos una guerra espiritual (Ef. 6:12). De la victoria diaria de esta lucha espiritual depende vida normal que tendremos. Si cada día, en el nombre del Señor, vencemos al diablo, la carne y al mundo, la Biblia dice que todo nos saldrá bien (Ro. 8:28), que somos ya vencedores y que podremos hacer bien todas las cosas. Esta lucha o guerra solo se defiende en la fe, obediencia y sometimiento al Espíritu.

¿Por qué podemos ser los ganadores en esta guerra contra el diablo, el mundo y la carne? Porque la Biblia dice que somos el pueblo de Dios, pueblo santo, especial (Dt. 7:1-5). Es lindo saber que nuestra identidad es Pueblo de Dios, pertenecemos a Dios y por consiguiente, toda lucha, rechazo o ataque que nos hagan no es contra nosotros sino contra Dios. ¿Quién puede vencer a Dios? (Ro. 8:37). De ahí viene la seguridad de que nosotros los cristianos por ser el pueblo santo libramos una guerra santa la cual el Dios santo está comprometido y ha prometido defendernos.

Así que, cada día comience en el trono de Dios, viva guiado por el Espíritu y manténgase apartado para Dios, porque usted es el Pueblo santo de Dios y porque solo así será vencedor sobre toda lucha. Dios ha prometido no dejarlo, darle una salida y sostenerlo mientras usted obedezca. Dios es santo y quienes pertenecen a él, ya es parte de su pueblo santo y todo lo que esté en contra de su pueblo, va en contra de Dios y es una lucha espiritual, una guerra santa.

Anuncios

Fundamentos de la Autoridad Espiritual

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

 Primer fundamento: en asuntos soberanos, de propiedad y derecho, DIOS ES LA MAXIMA AUTORIDAD PARA LA HUMANIDAD Y LA IGLESIA. Sabemos muy bien que Dios es la primera autoridad y que en calidad de soberano y omnisciente, él quita y pone toda autoridad. Por su soberanía es que dentro de su libertad, él puede hacer y deshacer lo que él cree que debe hacer basado en su propósito eterno. Por su soberanía es que el hombre después de haberle recibido en su corazón, ya no puede discutir con Dios por lo que él hace o deja de hacer. En vez de discutir, manera de mostrar desacato a la autoridad, debe desechar sus propios razonamientos para aceptar la máxima y única autoridad. No tratemos de argumentar contra Dios, asumiendo que somos sus consejeros y que sabemos más que Él. Él simplemente dice, hace y elige, no pregunta ni espera nuestra opinión, solo exige obediencia (Sal 24:1, Col. 1:15-18, y Fil. 2).
Es por ello que Dios, tiene derecho sobre nosotros por creación, redención, provisión y pertenencia. Él gobierna al mundo que él mismo creó y toda la autoridad se deriva de las leyes divinas (Ro. 13:1-2). El hombre debe reconocer, aceptar, y obedecer a Dios como la Máxima Autoridad quiera o no, porque el resistirla es hacerse acreedor de terribles consecuencias como las de Acan, Core, etc.
 Segundo fundamento: En asuntos de redención y decisión, EL ESPIRITU SANTO ES LA MAXIMA AUTORIDAD DE LA IGLESIA. Juan 14:16-17, 23-26, 16:13-15. En el momento que una persona acepta a Cristo, es bautizado por el Espíritu Santo (1 Co. 12:13), acto de ser incorporado al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Acto por el cual se es regenerado, se nace de nuevo, se convierte en hijo de Dios (Jn. 1:12, 3:3) y en el que el Espíritu viene a morar en el corazón del nuevo creyente y lo sella en señal de propiedad, pertenece a Dios por toda la eternidad (Ef. 1:13-14).
A partir de ese momento, el Espíritu Santo se convierte en la Máxima Autoridad en asuntos de decisión, dirección y control es el Espíritu Santo. Significa que ya no vivimos como a la ventura, ya no caminamos o hacemos las cosas por casualidad, suerte, destino, horóscopos, adivinación, sueños, brujería, visiones, loterías, rifas, sino por seguir la voluntad de Dios que nos la enseña el Espíritu Santo a través de la Biblia.
San Juan 14:16-17 dice que Jesucristo envió a otro Consolador y Dios da testimonio de esta verdad, porque le da toda la autoridad. Él estará con nosotros para siempre, todos los días, toda nuestra vida en la tierra y ya lo conocemos porque él está viviendo en nuestro corazón. Luego en los vv. 26-27 dicen que este mismo Consolador es enviado por el Padre en nombre de Jesús para que nos enseñe todas las cosas y os haga recordar todo lo dicho por Jesús. En los vv. 13-15 dice que él nos guiará a toda verdad. Por consiguiente, la máxima autoridad que tiene el cristiano en asuntos de decisión, dirección y control es el Espíritu Santo. Él nos ayuda, guía, capacita para comprobar cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.
Cuando usted tiene que tomar una decisión, busque ayuda en Dios, por medio del Espíritu Santo. Él le escuchará y le ayudará. Esto se hace en oración y estudio de la Palabra de Dios, la cual es la voluntad de Dios para todos.
Tercer fundamento: En asuntos prácticos de la vida cristiana, LA BIBLIA ES LA MAXIMA AUTORIDAD. La autoridad de Dios y de Cristo está plasmada en cada palabra escrita en la Santa Biblia, porque ésta no contiene la Palabra de Dios sino que es. Ninguna persona posee ni el derecho ni la potestad de aumentar, quitar, desfigurar ni modificar la Biblia, porque acarrea maldición (Apo. 22:19). Uno de los mandamientos de la Constitucion de los Estados Unidos dice: Todos deben obedecerla, los líderes deben obedecerla, nadie puede estar sobre la constitución. La constitución del cristiano es la Biblia esta debe ser obedecida por todos, y nadie debe actuar sobre de ella.
La Biblia es la autoridad final para todo asunto de fe y practica:
1) ¿Es la Iglesia la autoridad final? En la ICR es el magisterio mientras que en la Iglesia Evangélica es las Escrituras.
2) ¿Es la experiencia la autoridad personal final? En la ICR y la Iglesia Pentecostal y neo pentecostal, es lo subjetivo, donde la experiencia se convierte en la norma. Lo que nos da la norma suprema no es lo que se base en lo subjetivo, o la experiencia, sino lo que se basa en lo objetivo, en lo escrito, en la revelación: las Escrituras.
3) ¿Es la razón humana la autoridad final? Muchos han creído que es la razón la que determina lo final negando lo sobrenatural. Ser cristiano significa creer en lo sobrenatural y milagroso de Dios por lo cual no puede ser negada. Watchman Nee dice: “El que anda por la razón y la vista sigue el camino de la razón; solo el que obedece a la autoridad es el que entra a Canaán por la fe. Nadie que siga la razón podrá andar por la senda espiritual, porque esta es superior al razonamiento humano. Solo los fieles pueden disfrutar de la abundancia espiritual, los que por la fe aceptan la columna de nube y fuego y la dirección de la autoridad delegada de Dios tal como la que Moisés representa”. El problema que el razonamiento versus la fe termina en rebelión y esta es contagiosas, Ej: Números 16:1-40. Dice Nee que el pecado de rebelión hacia la autoridad directa o delegada por Dios es más grave que cualquier otro pecado. Cada vez que alguien resiste a la autoridad, Dios ejecuta juicio de inmediato.
4) ¿Es el contexto social la autoridad final? Nunca puede ser el contexto social el que llega a sustituir la autoridad de la Biblia.
En resumen, la Biblia por lo que es y por lo que hace, ella es la Autoridad Máxima y Final para todo cristiano (Sal. 119:19, 19:7-10; 2 Ti. 3:15-17, 2 Pe. 1:21).
Cuarto fundamento: en asuntos de representación y delegación de Dios en la tierra, SON LAS AUTORIDADES DELEGADAS LA MAXIMA AUTORIDAD, Romanos 13:1-5, 2 Pedro 2:13-17.

La única decisión que satisface a Dios es la obediencia.
Charles Swindoll.

Definición de Autoridad Espiritual

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

 El plan de este estudio es el siguiente: definición de autoridad espiritual, descripción de la autoridad en la Biblia, delegación de la autoridad, actitud correcta hacia la autoridad delegada, costos y beneficios de vivir guiados por la autoridad espiritual, reglas y principios de dirección.

 Hay un enorme vacío en las iglesias, que está costando superar, y mientras no se dé no se puede avanzar. Por un lado hay personas que no les gustan obedecer-no les gusta que se les llame la atención y si obedecen muchas veces es con una actitud interna de desobediencia, desacato, rebeldía, o de mala gana. Por el otro lado están las personas abusan del poder, de la posición, y se envanecen por la autoridad de su puesto, mostrando así, despotismo, soberbia, autosuficiencia, orgullo, y caciquismo. Sin embargo, yo siempre he creído, he aprendido y he enseñado, que la autoridad se gana, y que da más autoridad la función que el titulo.
Uno de los errores en el uso de la autoridad son los extremos. Se abusa cuando se actúa como los fariseos, eran “estrictos pero legalistas e hipócritas” en el cumplimiento de las leyes pero por intereses personales o para ser exonerados ellos. Esto lleva a las personas que están en los puestos altos a ser dogmaticos, inhumanos al no tomar en cuenta lo prioritario, sino solo lo urgente que con tal de lograrlo actúan como déspotas escrupulosos. Pero también se abusa de la autoridad cuando se toma la autoridad como un escudo de amparo para darle rienda suelta al desenfreno de lo injusto. Se aprovecha del título, de la posición, del puesto de autoridad para hacer acciones fraudulentas, engañosas, injustas, egoístas y pecaminosas. En fin, los extremos en el uso de la autoridad no agradan a Dios. Lo correcto es que se obedezca en el temor de Dios a toda autoridad, no importa quien sea, como sea, cuanto pueda y tenga.
 ¿Recuerda la manera como Dios llevo a José desde el puesto de almuercero hasta el de segundo en el reino? ¿Recuerda como José trato a sus hermanos mientras era almuercero y luego mientras era el segundo en el palacio con Faraón? Bien, ahora pensemos en el ejemplo de Jesús, ¿ha leído en la Biblia sobre como Dios lo lleva desde el pesebre pobre donde nació hasta el trono mismo a la diestra suya como Rey de reyes? ¿Cómo se comporto Jesús mientras vivió en la tierra?
J Cuando se habla de autoridad, generalmente se piensa en personas, jerarquía, fejes, subalternos, ordenes y reglas, etc. Todo es verdad, todo esto se da, pero muy poco se piensa en la actitud. Se espera que lo que más abunde al final de este estudio es la actitud de sometimiento hacia: Dios, la Biblia y a las autoridades delegadas por Dios. Cuando no hay autoridad ni reconocimiento de autoridad se forma un estilo de vida desordenada, anárquica y de caos. Ejemplo, la rebeldía de Lucifer en el cielo (Is.14), La desobediencia de Adán y Eva (Ge. 3), la rebeldía de Can (Ge. 9), la desobediencia de Israel cuando no tenían juez, la anarquía de Israel en el desierto, la rebeldía de Miriam ante Moisés.
‘ Autoridad espiritual es la delegación del poder de Dios en sus hijos para que obren de acuerdo a su propósito en obediencia. La palabra griega para autoridad es Exousía, poder de gobernar, habilidad para sojuzgar, derecho de ejercer poder. No hay autoridad si el poder no es delegado y no hay autoridad si el poder no es usado. Jesús dio a los 70 discípulos poder y autoridad para echar fuera demonios. (Serafín Galiano, ministerio renuevo, 05-03-11). La misma palabra, se puede traducir como potestad, derecho, libertad de escoger, poder sobrenatural, poder gubernamental. Es la capacidad, el derecho y el poder de ejercer autoridad sobre alguien o algo y de ser obedecido por alguien.
PRINCIPIO FUNDAMENTAL: Para tener autoridad es necesario estar bajo autoridad siendo obediente. ¿Cómo puede alguien pedir que se le obedezca si este no ha aprendido a obedecer a Dios? Pasajes de la Biblia que ayudan a definir y discernir el significado de autoridad espiritual. 1 Ti. 1:3-4, 6:3-4, 2 Ti. 2:1-3, 14-15, 23-26, 3:16-17. Toda persona tiene autoridad cuando vive sometida a otra autoridad. La base de la autoridad de una persona es la relación que tiene con Cristo quien es la Cabeza del Cuerpo.

Segunda Parte de la Introduccion a la autoridad espiritual

Dr. Luis A Gomez Chavez

Para mantenernos en el objetivo de la iglesia de establecer un nuevo estilo de vida, es necesario agregar un concepto más, el de la “autoridad espiritual” a los dos ya desarrollados: formación espiritual y edificación de la iglesia.
¿Qué se quiere decir con un nuevo estilo de vida? Bueno, el último paso en el proceso de restauración de una iglesia, ésta es orientada hacia una nueva forma de ver las cosas, una perspectiva diferente sobre la vida cristiana, un nuevo estilo de vida que se rija por la Palabra, la misión de la iglesia y la guía del Espíritu Santo. Un estilo de vida donde hay disposición por servir voluntaria y diligentemente, practica de oración, lectura de la Biblia y evangelismo como un modo de vida, disfrute de un ambiente optimo: confianza, unidad, sinceridad, honestidad y madurez espiritual. Quiero decir que ninguno piensa egoístamente, o en aprovecharse de los demás, nadie se queda sentado mientras los demás cumplen con fidelidad y excelencia el ministerio y nos veamos, tratemos y referimos con respeto, honestidad y sinceridad. Una clase de vida apropiada donde la iglesia muestra un ejercicio correcto de la autoridad espiritual.
¿Qué es lo que se desea alcanzar al final de este estudio?
Primero, que cada uno de los participantes entienda el significado de autoridad, orden, delegación, y obediencia. Esto es necesario porque muchos dentro de las iglesias o han usado incorrectamente la autoridad al abusar de ella o la han dejado de usarla concediendo el derecho a que otro lo haga cuando Dios no se lo ha pedido a otro sino a usted. Resultado de lo anterior es que algunos basados en “su posición” como ancianos, diáconos, obreros, maestros, líderes de grupos, encargados de un ministerio han exigido obediencia de parte de los demás
Segundo, que por medio del Espíritu Santo, cada oyente sienta la necesidad de ejercer la autoridad espiritual delegada por Dios en el área donde Dios lo ha puesto y que también sienta la responsabilidad de someterse sin objeción alguna a las autoridades delegadas por Dios.
Tercero, que por haber entendido el significado de lo que es autoridad espiritual, decida deponer toda clase de actitud de ataque, crítica, rebeldía, oposición, orgullo, soberbia, falta de respeto, y adopten una actitud conciliadora, de paz, entrega, servicio, amor y cooperación.

Autoridad Espiritual, una necesidad urgente en la iglesia.

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

Desde hace varios meses he estado reflexionando sobre un aspecto que está dañando el desarrollo normal no solo de nuestra iglesia sino de muchas iglesias alrededor de todo el continente latinoamericano. Tal aspecto es manifiesto en iglesias pequeñas y grandes, en personas preparadas y no preparadas, está en las personas pudientes y no pudientes, en las personas de muchos años de ser cristianos y en las que aun no han alcanzado madurez espiritual. Es casi como un comején que destruye los pilares que sostienen la fe de una persona o de toda una iglesia. Es una actitud objetiva, medible, visible aunque no tan tangible. Es la actitud hacia la autoridad espiritual.

Si mal no recuerdo, fue la primera pareja de novios que case en la Iglesia Maranatha MCA en Soyapango, El Salvador en 1991. Manuel y Ruth, que por cierto, en la actualidad pastorean esta misma iglesia. Personalmente he adoptado la política junto con mi esposa que no casamos a ninguna pareja sin antes someterlos a una consejería prematrimonial. Bueno, después de los tres meses de consejería prematrimonial, ellos, decidieron regalarnos un libro titulado “Autoridad Espiritual” escrito por Watchman Nee. Me llamo mucho la atención el título del libro y la razón por la cual esta pareja nos lo regalo. Bien podían regalarnos un juego de vasos, o una sabana, o un libro pastoral, o algo más, pero ¿por qué este libro?

Al comenzar a leer el primer capítulo me encontré con el título “La importancia de la autoridad” el cual me obligo a regresar al índice para leer los títulos subsiguientes que Nee propone en este libro. Para mi gran sorpresa, descubrí que en casi todo el libro que la palabra que más se repite en relación a la autoridad es obediencia versus rebelión. El día de ayer, en el Centro de Capacitación de los Grupos de Crecimiento, estudiamos la lección 4 del volumen 11 de los grupos de crecimiento. En esta ocasión, la lección se basa en el libro de Lamentaciones donde la Bondad es un atributo de Dios. Es interesante observar que el profeta Jeremías dice que la misericordia de Dios ha permanecido a pesar de la rebeldía, terquedad, reclamos, acusaciones y desobediencia del pueblo de Israel.

Muy bien, pero ¿Qué es lo destacado de la autoridad espiritual para el buen desarrollo de la Iglesia? Una iglesia o un cristiano que aprende a someterse sin cuestionar es aquella que no solo reconoce lo que Dios dice en su Palabra sino que la obedece, respeta, y sigue las pisadas de él. Dios en su Palabra exige obediencia de la iglesia hacia Dios, la Biblia, el Espíritu Santo y las Autoridades establecidas por él. Es obligación, por orden de Dios, que todos nos sometamos, y obedezcamos sin cuestionamiento. Ésta es la actitud que describe la madurez y la salud de una iglesia o de un cristiano. Esta es la actitud que hace falta con urgencia en la iglesia.

La Biblia dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido puestas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos” (Ro. 13:1). Nee dice que “la autoridad de Dios representa a Dios mismo, mientras que el poder representa sus hechos. El pecado contra el poder (sus hechos) es perdonado con más facilidad que el pecado contra la autoridad (lo que representa a Dios), porque este último es un pecado contra Dios mismo”. Ejemplos de este pecado y sus consecuencias en el Antiguo Testamento: Adán y Eva (Ge. 2:16-17, 3:1-6), la rebelión de Cam (Ge. 9:20-27), la desobediencia de Nadab y Abiu (Lev. 12:1-2), la murmuración de Aarón y María en contra de Dios y Moisés (Números 12) y la rebelión colectiva de Core, Datan y Abiram (Números 16). Todos estos se dejaron llevar por la razón y no por la fe.

La autoridad es algo de importancia sin igual en el universo y en la Iglesia; no hay nada que la sobrepase. Por consiguiente, es imperativo que quienes deseen agradar y servir a Dios no solo conozcan su autoridad sino que la obedezcan. El desobedecer, resistir y oponerse a la autoridad de Dios es un principio de Satanás. Fue Satanás el primero que quiso sobrepasar la autoridad de Dios al tratar no solo de competir sino convertirse en su adversario (Is. 14:12-15; Ez. 28:13-17). El Sr. Nee dice que en Isaías Satanás infringió la autoridad de Dios mientras que en Ezequiel transgredió la santidad de Dios. Ofender la autoridad de Dios es mucho más grave que ofender la santidad de Dios. El intento de Satanás fue poner su trono sobre el de Dios lo que violó la autoridad de Dios, fue el principio de vanagloria, soberbia y auto exaltación. El hecho de pecar no fue la causa de la caída de Satanás sino su rebelión contra la autoridad. Todos los casos de resistencia, oposición, y rebeldía citados en el párrafo anterior tienen su origen en la carne y en el principio de Satanás, “rebelión o desobediencia” ya que como Eva baso su desobediencia en la razón y no en la fe que conduce a la obediencia. Todo aquel que cegado por algún sentimiento, dolor, ofuscación, resiste la autoridad, está caminando contra la corriente, está tratando de sobrepasar la autoridad de Dios.

Evaluando la historia, la mayoría de los problemas, debates, controversias y divisiones que ha experimentado la Iglesia durante los casi 2000 años no ha sido por falta de conocimiento, de edificio, de dinero, de dirigentes, de espacio, de tiempo, de recursos, de dones, de muchas cosas, sino por la falta de sometimiento a la autoridad espiritual, por la actitud de rebeldía, soberbia, y desobediencia. Lo tremendo es que por esta manifestación de la carne, o principio heredado por Satanás, mucha gente ha sufrido, el evangelio se ha manchado, la obra se ha estancado, Dios ha detenido las bendiciones, el diablo ha ganado terreno, y el mundo se ha vuelto más incrédulo.

En cierta ocasión me dijo un padre acerca de su joven hijo, “Pastor, ya no se qué hacer con mi hijo. Porque le hemos dado todo, nada le hace falta sin embargo él se ha empecinado en no asistir a la iglesia. Él dice que no anda haciendo nada malo, que no ha pecado, pero que no siente deseos de asistir a la iglesia. Pastor, yo ya no se qué hacer.” Hermano, le dije, entrégueselo al Señor, porque el asistir a la iglesia, el servir a Dios, el hacer lo que agrada a Dios para un cristiano no es un asunto de deseo sino de actitud, es un asunto de obediencia. La actitud del miembro de la iglesia hacia los lideres que dirigen debe ser de obediencia independientemente que entienda o esté de acuerdo con lo que se ordene hacer. El desempeño, las habilidades, las destrezas, la capacidad para liderar no es más importante que la vida de integridad y la actitud de sometimiento.

Me entristece hasta el alma contemplar el comportamiento de la iglesia de nuestros días. Hay falta de respeto, gran indiferencia, y sobre todo falta de sometimiento a Dios, a la Biblia y a las autoridades. Tal crisis solo puede ser comparada con el comportamiento del pueblo de Israel que por su permanente rebeldía, Dios los castigó. La proliferación del evangelio, la multiplicación de denominaciones y el surgimiento de iglesias independientes nacidas no por un proceso de plantación ordenado sino por desacuerdos no es más que el producto de la falta de sometimiento o el predominio de la carne. Esto ha empobrecido el impacto de la proclama y el deleite de vivir en unidad.

Mis queridos lectores, la obediencia es la mayor exigencia en la Biblia. A Adán y Eva les dijo Dios que no comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero ellos fueron castigados por no obedecer. A Josué Dios le dijo que sacara a todos los extranjeros de la tierra prometida, pero por no obedecer, hasta el día de hoy Israel los tiene como enemigos instigadores. Moisés dijo a los judíos que no tomaran nada del anatema de la ciudad de Jericó, pero Acan desobedeció y murió. Así podemos citar una gran cantidad de ejemplos de desobediencia.

La iglesia saludable y exitosa es la que aprende a someterse a Dios, a la Biblia y a las autoridades establecidas por Dios.

Pacto de integridad

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Es posible que la palabra integridad no esté recibiendo el suficiente valor e importancia como merece tener. Las razones son diversas: puede ser el descuido o puede ser el abuso. Pero la razón fundamental es la desvalorización que le ha dado la actual sociedad que hasta cierto punto es anárquica, liberal, posmoderna, y antropocentrista por no decir, egoísta y autosuficiente. En otras palabras, no solo hay descuido o poco esfuerzo por ser íntegros en toda la manera de vivir sino que se ha subestimado por medio de prácticas contrarias o simplemente al no darle importancia.

Sin embargo, como cristianos que somos, tenemos la Biblia que no solo es el Manual de Conducta, sino la Palabra de Dios. Esta no solo nos enseña, y nos muestra el camino hacia la integridad, sino que nos exhorta y nos amonesta a practicarla en toda nuestra manera de vivir. Ser un cristiano que cree en la integridad de Dios es importante, pero más aún es ser creídos por la gente por nuestra integridad a Dios. La Biblia declara que Dios al encarnarse en Jesucristo fue íntegro en toda su forma de ser y hacer. Todo lo hizo con rectitud de corazón al grado que Dios fue complacido.

Un personaje que vivió, enseño y modelo integridad fue Job. El estudio de su persona y vida en el libro de Job demuestra que durante toda su existencia vivió en pleno la integridad. Sí, aun cuando fue sometido a sufrimiento y experimentar la pérdida de su familia, el abandono de los suyos y la acusación desmedida de sus amigos, Job, dice la Biblia que no peco, significa que mantuvo su vida integra e intacta. Es por ello que cuando leemos en Job 31 descubrimos que la vida de integridad de Job es producto de un pacto, acuerdo, promesa, entrega y esfuerzo que hizo delante de Dios y con él mismo con tal de mantener intacta su fe, su relación con Dios y su vida de santidad ante los demás.

Job 31:1 dice: “Hice un pacto con mis ojos”. Los médicos dicen que con solo mirar los ojos de un paciente pueden diagnosticar buena cantidad de enfermedades. Juan dice que por los ojos vienen los malos pensamientos y los deseos de la carne (2 Jn. 2:15-17). Así que, Job hace un pacto delante de Dios, de no mirar el pecado, no vivir en pecado y no practicar el pecado. Esto es hacer un pacto de integridad, es detener, parar, hacer un alto a todo estilo de vida que desagrada a Dios y mantener su pureza, rectitud, lealtad, limpieza delante de Dios.

La Biblia dice que Job, con todo, no peco contra Dios, y se mantuvo en integridad y al final, Dios lo reivindico con abundante bendiciones. No olvidar que mientras Job experimentaba la prueba, la tentación, el ataque, el abandono, las perdidas, la tristeza, la soledad, el sufrimiento, internamente, Dios jamás lo abandono, porque aunque lo sometió a prueba y el diablo la convirtió en tentación, Dios le dio la salida (1 Co. 10:13). Es urgente, que como iglesia y como cristianos en particular, restauremos este valor olvidado, el de la integridad y hagamos de este valor el pan de cada día, practicándolo en la casa, en el trabajo, en la escuela, cuando hablamos, pensamos, o miramos y Dios nos bendecirá.

La familia ante la crisis mundial

¿Por qué la familia debe vivir apartada
solo para Dios?

1. Hay crisis en la educación familiar
La educación familiar a nivel mundial se está deteriorando sin precedencia. Ej: En USA, cada año se divorcian más de un millón de matrimonios. Se hace muy poco esfuerzo por mantenerse casados. La deserción escolar es escalofriante. La delincuencia en los centros educativos es el pan de cada día. La proliferación de la verdad y los valores absolutos están erosionando los valores espirituales aún dentro de las mismas iglesias. El resultado irremediable de todo esto es que los hijos faltan respeto a sus padres, se fugan de sus hogares y de las escuelas porque han perdido el valor de la educación.
 Las causas para este problema son: la TV, internet, revistas, música, ideologías y movimientos que están atacando los principios y los valores de la familia. Movimientos feministas, revolución homosexual, prostitución, lesbianismo, liberalismo, el postmodernismo o la nueva tolerancia, el mucho trabajo, la poca amistad en la familia y el cristianismo superficial. Profesionales liberales, abortos y divorcios fáciles, padres alcahuetes, falta de disciplina correcta, hijos desobedientes y rebeldes con sus padres. Gobiernos carentes de sensibilidad y poco celo por la moral, la verdad, la justicia y la ética bíblica. Todo esto ha desvalorado el fundamento y la pureza del matrimonio y de la familia.
Lo más delicado de todo es que toda esta moda se ha infiltrado en las iglesias evangélicas. La iglesia, la familia y los padres hemos caído en el error de no preocuparnos por la educación familiar integral que nuestros hijos necesitan. La educación familiar basada en la Biblia es importante y necesaria para forjar el futuro de las nuevas generaciones y modelar el presente.
 Es necesario reevaluar los componentes de la educación familiar y el desempeño de los principales responsables: los padres, las escuelas, la iglesia y los hijos. Es necesario trabajar como un solo equipo y volver a los valores y principios eternos de Dios en la Biblia para renovar la educación familiar de esta sociedad. Elaboren un plan de acción que contrarreste este problema que pueda no solo aplicarlo usted como pastor sino enseñarlo en la iglesia para ser practicado.
Al escudriñar la voluntad de Dios escrita en su Palabra, es fácil afirmar que la sociedad en que vivimos ha canjeado fácilmente los valores familiares, morales y espirituales por unas pocas lentejas (monedas) que ya ni siquiera son de oro. Desde el púlpito hasta los hogares existe muy poca preocupación por someterse como familias al diseño divino y vivir regidas por las normas eternas plasmadas en la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios está buscando un pueblo santo que proclame el auténtico mensaje transformador del amor divino respaldado por una ética santa.
La desintegración familiar en el siglo 21 es alarmante. Lo más delicado de dicho problema es que se ha infiltrado abiertamente en los círculos cristianos. Es por ello que el matrimonio cristiano tiene no solo la responsabilidad sino el reto de conducirse de acuerdo a la voluntad de Dios. El rol del matrimonio y la familia cristiana tiene un mapa con rutas muy definidas y claras, pero sobre todo tiene una guía que conoce perfectamente el camino. El matrimonio y la familia tienen funciones, responsabilidades, principios y objetivos descritos claramente en la Biblia para saber vivir sobre la tierra.
Quienes dedican más espacio en el Nuevo Testamento para hablar sobre la familia son Pablo y Pedro. El primero dedica Efesios 5:22-6:4 y el segundo 1 Pedro 6:1-7. Sin embargo, toda la Biblia desarrolla con abundante referencias el tema de la familia como la principal institución de la sociedad. Cuando la sociedad pierde de vista e ignora estas normas, reglas, principios, y valores divinos que rigen a la familia, es cuando comienza a experimentar el fracaso irreversible.
Cada cristiano necesita evaluar a la luz de la Biblia sobre la importancia que cada familia esté gobernada y dirigida por el Espíritu Santo para que Dios cumpla su voluntad al regresar a las normas, reglas y valores del diseño original. Un cristiano, un matrimonio y una familia consagrada y esforzada no solo por obedecer a Dios sino por regirse a la Biblia, formarán congregaciones poderosas e influyentes.
2. ¡Erosión sin precedencia!

Una de las crisis más profundas en el mundo y especialmente en Los Estados Unidos se da en torno a las relaciones familiares. Esta afirmación puede ser confirmada por la desintegración familiar, la erosión de valores y el distanciamiento de las normas originales de la familia que se está dando no solo en este país sino en todo el mundo. Al comparar el sistema de valores de los años 50’s en este país de con el que impera hoy, es sorprendente los cambios que se han dado y no para bien, sino para vergüenza.
Buscando el equilibro mundial en cuando a la crisis en las relaciones familiares, busque información sobre otros países. Esto es lo primero que encontré en los países centroamericanos. Uno de los males del siglo XXI es la desintegración familiar, causada por la migración, los divorcios, la ambición y los problemas económicos. La desintegración familiar trae como consecuencia problemas que van desde la delincuencia, violaciones, drogadicción, hasta la prostitución. La psicóloga Brenda Rodríguez opina que cuando existe desintegración familiar cada miembro se ve afectado, especialmente en cuanto a pérdida de identidad y baja autoestima. “De estos dos se derivan el uso de drogas, amigos no adecuados, actividades incorrectas, prostitución, problemas conductuales, desde pasividad hasta agresividad, todo especialmente en niños y adolescentes que son los más afectados”.
¿Cómo evitar el avance en la desintegración familiar? La respuesta es, construyendo y fortaleciendo relaciones familiares saludables. ¿Cómo construir y fortalecer las relaciones familiares? Primero, reconociendo al autor de la familia. Segundo, siguiendo las normas originales para la familia. Último, fortaleciendo los valores morales, espirituales y emocionales.
Si queremos que esta erosión de valores se detenga la cual está afectando profundamente las relaciones familiares; hombres, esposos, esposas, padres, e hijos, volvámonos a Dios y fortalezcamos nuestra relación con El porqué en la medida que respetemos, temamos, amemos a Dios así será la lealtad, la comunicación, la armonía y la santidad en el matrimonio como en la familia. Solo Dios puede crear saludables relaciones en la familia, pero nosotros somos responsables de seguir las normas originales para la familia y fortalecer un sistema de valores morales, espirituales y emocionales basados en la Biblia.
3. ¡Caos en la sociedad!
Dios, el perfecto Dios hizo al hombre, la mujer, el matrimonio y la familia para que le honraran por medio de vidas santas, obedientes y guiadas por las instrucciones, valores, principios y normas que él estableció desde el principio. Es por ello que, cada persona, matrimonio y familia ha de poner mucho esfuerzo en cuidarse para Dios para no ser atraído o engañado por el diablo quien no descansa. Es importante que todo matrimonio, siga los ideales divinos para que haya orden, decencia, integridad, dignidad, fidelidad y ética en el diario vivir lo cual no solo agrada a Dios y beneficia a la familia sino que ayuda a que cada persona alcance su máximo ideal, anhelo y sentido de la vida.
Resultado de no seguir estas instrucciones con obediencia, contentamiento, fidelidad y voluntad es que la sociedad se ha desviado y rebelado en contra Dios. Hoy vemos a la sociedad en caos en el mundo entero en cuanto a la perspectiva sobre el matrimonio, los valores, la verdad absoluta y la voluntad perfecta de Dios para la humanidad. El ser humano por su autosuficiencia ha llegado al libertinaje tomando decisiones según sus propios criterios sin tomar en cuenta las instrucciones del Perfecto Creador.
La naturaleza humana claramente establecida por Dios en la Creación se ha desfigurado por la irracionalidad depravada de este siglo. La culpa es de todos, de Satanás porque su intención desde el principio ha sido crear caos, desorden, conflicto promoviendo todo lo que va en contra del ideal, deseo, propósito y plan de Dios. Del hombre porque se ha apartado de los ideales de Dios y ha dado oído no solo a las voces internas de su carne que solo busca hacer el mal por naturaleza propia (Ro. 3:9-10, 23) sino que obedece las ordenes del príncipe de este mundo que lo induce a depravarse, desviarse, y descarriarse haciéndolo creer que no es malo.
Es por ello que, hoy, la sociedad es un caos, desorden, anarquía, y un sistema de cosas sin valores eternos. Sin embargo, Dios vive y no puede ser vencido por el mal, el diablo y el mundo. El deseo e ideal de Dios para la humanidad es el mismo, él desea que cada familia, cada matrimonio y cada apersona encuentren el sentido único de la vida, vivir para honrar a Dios, ser felices manteniendo una relación fresca, estrecha y sincera con su Creador. Volverse a Dios por fe y seguir obedientemente sus instrucciones originales para todas las estructuras dichas en la Biblia es por tanto, la solución al caos.

4. El valor de los valores
4.1. Deut. 6:1-9. Los valores son elementos que se transmiten de generación a generación, de familia a familia, de padre a hijo. Solo que para que mantengan su pureza y eficacia requiere que se mantenga el proceso de cultivación. A lo largo y ancho de la vida hemos oído, visto y conocido muchos valores, es más, algunos los hemos practicado. Una nota positiva es que nunca se es viejo para cultivar y nunca es tarde para comenzar a practicarlos ya que en todo tiempo y a toda edad los valores traen satisfacción, remuneración y prevención.
4.2. 2 Ti. 3:15-16 . Un valor es una propiedad que tienen las cosas, acciones y personas en virtud de las cuales nos sentimos atraídos, aceptados o rechazados. Los valores no son la vida, pero son necesarios para la vida. Son más que enseñanzas, son convicciones que se enseñan y modelan. Los valores son principios, enseñanzas, convicciones y verdades que no se imponen sino que se enseñan para ser adoptados. En Proverbio 22:6, los padres enseñan e instruyen pero no lo imponen a la fuerza, sino que el hijo es quien decide aceptarlo, adoptarlos o rechazarlos. Así que, un valor es una virtud, una cualidad o habilidad que tienen las personas, las cosas, las acciones, las enseñanzas y las verdades.
4.3. Cant. 1:6, Prov.1-9. El reto de los valores está en la calidad de tiempo en que vivimos. Hoy es más difícil mantener los valores, pero hoy es más urgente cultivarlos. 2 Ti. 3:12 dice: “En los postreros días vendrán tiempos difíciles porque habrán hombres desobedientes a los padres”. Luego 2 Ti. 4:3-4 describe la calidad de ese tiempo y de las personas que vendrán, quienes buscarán relativizar la verdad absoluta y menospreciarán los valores espirituales de la familia. La familia no puede aguantar la presión del presente siglo, a menos que regrese a la estructura original y reconozca la necesidad de ser fiel a las directrices de Dios para la familia.
4.4. Fil.4:8-9. Hoy tenemos el mayor de los retos, cultivar valores preventivos en nuestra familia para asegurar el destino de nuestros hijos. El valor de los valores es que éstos contribuyen a la formación de la personalidad de nuestros hijos, de la próxima generación que sostendrá y guiará a esta sociedad. La iglesia refuerza la labor de la familia. La iglesia es un remanso de valores, pero el hogar es el crisol donde se forja el carácter de la persona o del cristiano. Salmo 144:12.
Conclusión
Hemos reflexionado sobre la importancia de que cada familia se mantenga apartada para Dios basados en la crisis que vive el resto de la familia en el mundo. Hay crisis en la educación, erosión de valores, y caos en la misma sociedad. Ante todo esto, lo que las familias cristianas debemos hacer es cultivar el valor de los valores, el temor a Dios. El resultado de cultivar el temor de Dios y una serie de valores espirituales y morales no solo es preventivo sino formativo.
¿Podemos evitar el fracaso de una persona, de un matrimonio, de una familia, de una iglesia y de la sociedad por medio de cultivar valores espirituales? Nunca es tarde y nunca es demasiado y nunca se es viejo para enseñar lo que es bueno, santo y beneficioso.

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez