!!Importante o Urgente!!

Con frecuencia nos confundimos entre lo que es importante y lo urgente. Generalmente actuamos movidos por lo urgente sin reflexionar en lo que es importante. Somos incapaces de ver lo trascendente, y duradero de las cosas cuando actuamos porque solo vemos lo que está frente a nosotros. Por ejemplo, entre comer y orar cuando hay hambre, saciamos el cuerpo, cuando lo importante es saciar el alma. Muchas veces tomamos decisiones movidos por lo que nuestros ojos ven, lo que tocan las manos, y no con los ojos de la fe que no logra ver las cosas. Lo urgente es la necesidad, el dolor, el problema, la situación que necesita ser atendida de inmediato, pero lo importante es descubrir la causa de la enfermedad, del dolor, del problema, de la necesidad y de la situación para no solo sanar, saciar o resolver sino enseñar que la misma persona puede cuidarse, prepararse, y auto defenderse.

Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, le llevaban enfermos, necesitados, endemoniados, personas afligidas para que él los sanara, pero no estaban preocupados por lo más importante que era sanar su alma. Entre sanar un cáncer del cuerpo y sanar un cáncer del alma, lo urgente es sanar el cáncer físico, pero lo importante es sanar el cáncer del alma. Al fin de cuenta, la persona enferma, tarde o temprano, con cáncer o sin cáncer morirá, y si solo se preocupo por sanar el cáncer físico, el cáncer espiritual lo llevará no solo al sepulcro, sino al sufrimiento eterno. Es por ello que Jesús dijo que para él lo más importante era predicar la Palabra para salvación y lo urgente que era la enfermedad, de eso se encargaría después. Lo importante es creer en Jesús, lo urgente son las añadiduras que Jesús da después de haber creído en él.

La iglesia tiene muchas cosas urgentes que hacer, como poner un rotulo, poner nueva alfombra, pintar los salones, mejorar la asistencia, visitar a los enfermos, hacer campamentos, nuevo equipos de sonido, instrumentos, etc., pero lo más importante es salvar vidas. La iglesia debe predicar la Palabra más que nunca, no estar en activismos, sino duplicar esfuerzos por buscar y ganar almas para Cristo. Las personas conocerán de Cristo en la medida que escuchen la Palabra y la iglesia crecerá en la medida que confirme a quienes han recibido a Cristo. Lo más importante es que cada cristiano glorifique a Dios dando frutos (Jn. 15:8), y el mejor fruto que podemos dar es presentar la Palabra para salvar vidas y presentar la Palabra para confirmar la fe de los nuevos creyentes. Este es el reto del siglo porque es el rumbo para un nuevo estilo de vida.

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Tercer fundamento de nuestra esperanza

El tercer fundamento de nuestra esperanza:la calidad de la promesa (He. 6:13-20).

 Jesucristo la promete (v.13-20). 1 Pe. 1:3-4, esta esperanza es una herencia indestructible e interminable. Luego según 1 Tes. 1:3; Ro. 5:1-5 esa esperanza por estar fundada en Cristo da consistencia, estabilidad, perseverancia, lealtad, durabilidad y da gozo. La esperanza que Dios nos ha dejado no termina a pesar de todo y nos ayuda a seguir esperando con convicción.

 La esperanza en Dios es el ancla de nuestra salvación y firmeza. a. Que se basa en el amor de Dios (Ro. 8:28-39) b. La cual da buenos resultados (Sal. 91:1, 2,9; 71:5; 37:1-7) c. Cristo es la GARANTÍA de nuestra esperanza, es la sustancia y esencia de esta.

Conclusión

El mundo hoy puede ser comparado con un barco a la deriva en la profunda mar sin ancla de seguridad, y todos los que están dentro van directo al naufragio eterno.

La buena noticia es que, el destino puede cambiar a diferencia del Titanic, porque Cristo ofrece ser el ancla que asegura su vida eterna, pero necesita depositar su fe y su confianza en él. Una vez usted crea en Cristo, Dios le da la convicción teológica, conocimiento interno y seguridad de la vida eterna.

Segundo fundamento de nuestra esperanza: Cristo

La esperanza que albergamos en nuestro corazón no solo nos motiva a cultivar una vida recta, de servicio y entrega constante a Dios sino que nos lleva a trabajar voluntariamente esperando en él.

Cristo es el ancla (ancora) firme y segura de nuestra alma (v.18-19). Un ancla es la parte fuerte de un barco que se mete en el asfalto (asfale) para que no resbale y de firmeza. El ancla en este pasaje es símbolo de esperanza y Cristo es nuestra ancla, nuestro barco anclado o afianzado en la arena o suelo firme en medio de la tempestad. Los cristianos necesitamos más fuerza espiritual que viene de la relación con Cristo, el único que da seguridad en este mundo tempestuoso. Nuestra vida cristiana, y nuestra alma no puede fijarse sobre la arena movediza de las cosas de este mundo inestable y transitorio sino que debe fijarse en la Roca inconmovible que es Cristo (Heb. 12:1-2)(He. 6:18-20).

Cristo es la fuente de nuestro consuelo (Hb. 12:1-2, 7:19, 22-28). Jesús nos entiende, nos comprende porque es el autor y consumador de nuestra fe y esperanza.

Realidad de las paradojas II

En el área emocional, la familia pastoral experimenta…

Si hay una cosa que desagrada al pastor y a su familia, son las despedidas. Y si hay una cosa que desgasta a la familia pastoral son los traslados de casa y cambios de lugares. En los primeros 25 años de ministerio pastoral, nos hemos trasladado formalmente 18 veces. Hasta la fecha, hemos tenido 7 despedidas en iglesias de ministerio de corto tiempo que han sido tristes en el momento, pero luego ha pasado el dolor. Sin embargo hay tres iglesias más de donde nos hemos despedido con el corazón hecho pedazo. Iglesias donde hemos pastoreado 2, 6 y 7 años; pero en la que más tiempo pastoreamos es donde más sufrimos la partida por varias razones.

Primero porque fue la primera donde pastoreamos a tiempo completo después de salir del seminario. Allí aprendimos a cometer errores y fuimos expuestos a la escuela del aprendizaje eclesial. Segundo, con la ayuda de Dios desarrollamos un ministerio para todos que resultó en el crecimiento integral de la iglesia. Creció numéricamente, en discipulado, misiones, formación espiritual bajo la práctica de ciertos hábitos espirituales: la oración, el servicio, el amor, estudio de la Biblia, etc. Tercero, nos habiamos proyectado continuar en la iglesia por muchos años basados en el ministerio que estabamos experimentando, y los proyectos visionarios ya plasmados para el futuro, pero los líderes de la iglesia decidieron ya no renovar el contrato como pastor por más tiempo sin razón alguna, solo mencionaron la gratitud por el buen ministerio. (Agregar el extracto de la carta)

Esto último es lo que constituye una paradoja sin razón. ¿No es suficiente hacer un buen ministerio, experimentar crecimiento integral en la iglesia, desarrollar buenas relaciones de amistad con toda la congregación, proponer una visión ambiciosa de crecimiento? La despedida fue con abundantes lágrimas de toda la congregación y de nosotros. Mi esposa y mis hijos preguntaban ¿porqué debíamos terminar el ministerio?. Yo afirmaba como presidente de las iglesias centroamericanas de El Salvador que un pastor debe dejar a la iglesia por ciertas razones: inmoralidad, incumplimiento ministerial o por decisión voluntaria del pastor. En este caso, no había ninguna, sin embargo, con el corazón partido y con el deseo de no afectar la obra de Dios, aceptamos la decisión.

Dos años más tarde, el grupo de ancianos-pastores de la iglesia reconocieron el error cometido y me extendieron una nueva invitación para venir a ser el pastor general de la iglesia por 10 años. Para ese tiempo, nosotros ya estabamos pastoreando una iglesia en Abilene, Texas y aunque recibimos la invitación con gozo, alegría y tentación; finalmente les contestamos que si nos esperaban tres años más, con todo gusto aceptabamos la propuesta.

Paradojicamente, tres años más tarde estabamos regresando a El Salvador, no por ministerio, ni por voluntad; sino porque el departamento de Inmigración en la ciudad de Dallas, Texas canceló las cinco visas de religiosos basados en que esta clase de visa solo es para cinco años cuando la Embajada de Estados Unidos en El Salvador nos había dado visa R-1 y R-2 para diez años. Nuevamente, la contradicion en la vida pastoral llegó como un tornado arrastrando todo lo que encontrara a su paso y sin tomar en cuenta ningunas de nustras suplicas.

¿Por qué nos pasa esto a nosotros? ¿Estamos en pecado? ¿Hemos violado alguna ley de este pais? ¿Es un castigo de Dios o es consecuencia de una mala decisión en el pasado? Estas y muchas otras preguntas sonaban sin parar en nuestra mente como las campanas en un dia domingo en la parroquia del pueblo invitando a los feligreses a la misa dominical. ¿Llegamos a USA sin la aprobación de Dios? ¿Realizar un ministerio pastoral por cinco años y restaurar una congregación al borde de desaparecer y llevarla a su total reorganización y crecimiento integral con la ayuda del Espiritu Santo es la causa de que nos toque dejar todo lo que teniamos y regresar con las manos vacias a nuestro pais de origen? ¿Es el Dios Soberano que continúa su plan para nuestra vida lo que da explicación de todas las paradojas? ¿Cuál es la enseñanza teológica que el pastor y su familia debe aceptar de parte de Dios en cada experiencia contraria a lo esperado?

La paradoja adyacente es que quienes predicamos sobre la amistad, el amor, la estabilidad, el respeto, la perseverancia, el contentamiento, las relaciones personales, y la seriedad en todas las cosas, nos ha tocado movernos de varios ministerios donde ya hemos logrado todo eso para venir a comenzar un nuevo episodio ministerial sin nada, solo con la promesa de Dios “Los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito han sido llamados” (Rom. 8:28).

Pero ¿Qué de nosotros los pastores? ¿No somos personas con sentimiento, inteligencia y voluntad? ¿Cuándo podremos desarrollar libremente esta personalidad? ¿Por ser pastores no podemos soñas y anhelar todas las cosas como toda persona común y corriente lo hace? Agregar algunos ejemplos.

Vida sin tapujos

Es probable que algunos de ustedes jamás hayan escuchado la palabra “tapujos”. Yo ya la he escuchado, pero muy poco la he usado. Es una palabra correcta y su significado es valioso. Esta palabra significa decir las cosas sin rodeo, disimulo, reserva, fingimiento y enredo. Ser cristianos auténticos, es ser cristianos sin tapujos. Lo que deseo decir es que la vida cristiana deberá estar caracterizada por la autenticidad lo cual se demuestra por la sinceridad, honestidad, veracidad e integridad con que se dicen y se hacen las cosas.

El significado de una vida sin tapujos puede interpretarse en dos sentidos. Primero, unos creen que “sin tapujos” o auténticos es ser honestos y sinceros al decir a las personas de una manera directa, pareja y clara lo que ellos creen, piensan y sienten independientemente de esto afecte a los demás. En otras palabras, estas personas no aceptan los errores y las cosas mediocres de los demás, y no se detienen para llamarles la atención por el error, descuido o irresponsabilidad. Cuando confrontan dicen las cosas sin rodeo, disimulo, fingimiento o hipocresía.

Es muy valioso tener hermanos y hermanas con esta capacidad porque algunas veces, es necesario confrontar el error, la falla, y la irresponsabilidad de las otras personas. Y es verdad, lo hacen con sinceridad, honestidad, y celo por una vida de santidad. Creen que la vida cristiana es para vivirla con responsabilidad, santidad y excelencia. Segundo, hay otro tipo de personas que son tolerantes y prefieren que se cometan los mismos errores vez tras vez antes que enfrontar o llamar la atención a otra persona por no meterse en problemas. Este es el otro sentido que se le da a la vida sin tapujos, que nadie tiene derecho o autoridad moral para meterse en la vida de los demás, y que cada quien dará cuenta delante de Dios.

Sin embargo, aquí está un sentido conciliador basado en el modelo del Nuevo Testamentario. Decir las cosas con honestidad, sinceridad, sin rodeo y disimulo, es mejor que tolerar y permitir que se siga cometiendo los mismos errores. Solo que se debe buscar una mejor manera de hacer la confrontación. Primero, llamarlo a parte y decírselo en privado. Segundo, hacerlo con amor, tacto y sabiduría. Tercero, asegurarse tener autoridad moral y proponer una nueva alternativa. Cuarto, cuando confronte o señale no ataque a la persona sino la deficiencia o error. Quinto, hacerlo todo, guiados por el Espíritu Santo, regidos a la Palabra, buscando siempre dar gloria a Dios y edificar a la otra persona. Último, buscar siempre la restauración.

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

Es una decisión de fe

La decisión de ser diferente, es una decisión de fe que conlleva compromiso, responsabilidad y seriedad. La iglesia debe empeñarse por cultivar un nuevo estilo de vida basado en la Biblia que le ayude no solo a dar testimonio sino para dar gloria a Dios. La iglesia es el pueblo santo que Dios ha levantado para dar continuidad al proyecto histórico de Jesús que comenzó con sus doce discípulos, el de dar a conocer a Dios. Jesús trabajo y se esforzó solo para cumplir esta voluntad y la encomendó a los discípulos y a la iglesia, la de dar a conocer a Dios. Pero la iglesia no lo lograra a menos que adopte y practique el estilo de vida que la Biblia exige. Hacer esto es un acto de fe, y fe es lo que más necesita desarrollar la iglesia.

Tener una vida de fe es más que asistir a los cultos fielmente todos los domingos. Es una vida de dependencia, de disciplina espiritual, de compromiso y de lealtad en saber esperar y confiar en las promesas de Dios con la seguridad de que él cumplirá todo lo que ha prometido en su Palabra. Esta capacidad interna creada por el Espíritu Santo es la que nos impulsa a creerle a Dios, a actuar con seguridad, a no dudar de su presencia, poder, grandeza y su Palabra. Entonces, es una decisión producida por el Espíritu soportada por la buena relación con Dios y que nos lleva a confiar en cada promesa de Dios.

No es la decisión de fe para ser salvos porque eso lo hace Dios, él lo da como un regalo (Ef. 2:8-10). Tampoco es practicar y defender todas las doctrinas que conforman la vida cristiana, o el credo doctrinal que identifica al hijo de Dios. Es más, es una decisión diferente a la fe como don espiritual que Dios da soberanamente a los que él quiere, pero no a todos, sino a los que él escoge. Se refiere a la fe como parte del fruto del Espíritu que lo desarrollamos, lo ejercitamos y lo engrandecemos en la medida que dependemos del control del Espíritu.

De manera que, la fe es una decisión profunda que se hace sometido al control del Espíritu en el cual nos comprometemos a vivir un estilo de vida apegado a la Palabra, a la misión y a Dios. Un estilo de vida que se caracteriza por una vida disciplinada al practicar como un modo de vida la oración, el estudio de la Biblia, el compartir la fe y el asistir a los cultos. Además, es la obediencia en cumplir la misión que Jesús comenzó, dar a conocer a Dios al mundo entero. Si cada creyente y toda la iglesia se proponen y se esfuerza en vivir así, el mundo lo sabrá, la iglesia lo gozará y Dios se glorificará. Es una vida de constante desafíos.

Dr. Luis Alberto Gómez Chávez

El primer fundamento que garantiza nuestra esperanza: Dios.

Él promete salvación, capacitación y recompensa (He. 6:9-13). La esperanza tiene su base en la promesa de Dios lo cual asegura su cumplimiento. a. Dios promete salvación (6:9, 13,14) b. Dios capacita al cristiano para que espere fiel y tranquilamente en él (Fil. 1:6; Sal. 37:4). c. Dios recompensa nuestro trabajo, el servicio en su obra y la clase de vida.

 Parte de la iglesia está debilitada por pensar ¿de qué sirve ser fiel y trabajar para Dios si él no vive? El mundo se ha metido en la iglesia para que piense así. Sin embargo, la iglesia debe tener una actitud sana y positiva y vivir para Cristo, porque Dios es el garante de la promesa.

Dios se compromete como garantía de la promesa (v.15-18). Dios, juró por sí mismo, asegurando salvación y esperanza y él se compromete cumplir. ¿Por qué es segura nuestra salvación y nuestra esperanza? Dios es inmutable, empeña su palabra al prometer y garantizar la salvación. Dios es la garantía que confirma por juramento el cumplimiento de su promesa. Dios da doble base de confianza que se cumplirá.

 Dios no falla, él no cambia. Él dice, Yo soy la garantía o documento legal, Yo mismo prometo y yo no puedo fallar en cumplirles porque dejaría de ser Dios.